La legionella produce legionelosis, que puede presentar dos formas de enfermedad:
Los factores de riesgo individuales para desarrollar la enfermedad son:
La legionelosis se contrae a través de las vías respiratorias por la inhalación de aerosoles o la aspiración de agua que contenga la bacteria legionella en cantidades elevadas.
Los aerosoles se forman a partir de pequeñas gotas que pueden generarse al pulverizar el agua o insuflar burbujas de aire a través de ella. Cuanto más pequeñas sean las gotas, más peligrosas son. Las gotas cuyo diámetro es inferior a 5 µ llegan con más facilidad a las vías respiratorias inferiores.
El riesgo de contraer la enfermedad dependerá de la concentración, tipo y virulencia de las bacterias en el aerosol y del tiempo de exposición.
No se ha declarado transmisión de persona a persona y tampoco por ingestión.
Las instalaciones que pueden ser fuente de contaminación son aquellas que, tras ser colonizadas por legionella, favorecen la proliferación de la bacteria y producen aerosoles.
Las siguientes son focos potenciales de legionelosis:

Para prevenir la legionelosis hay que actuar sobre las 3 etapas que se relacionan a continuación:
Para regular las acciones preventivas citadas se promulgó el Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis.
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