Industria alimentaria

Industria alimentaria

Solicite una inspección gratuita en el 900 903 143  o por e-mail

Industria alimentaria

Cada año, las plagas causan enormes pérdidas económicas en la industria alimentaria. Contaminan las materias primas y el producto terminado, a través de sus excrementos, restos de mudas o fragmentos del insecto. La infestación por plagas lleva a la pérdida de confianza por parte de los clientes y los consumidores, lo cual repercute de forma negativa en su imagen de marca, que con tanto esfuerzo ha forjado.

Soluciones de control de plagas de Rentokil para la industria alimentaria

Cuando hablamos de plagas o insectos de los productos almacenados (IPAs) nos referimos generalmente a escarabajos y polillas cuyos ciclos vitales están directamente relacionados con los alimentos que parasitan; existiendo otros artrópodos, como los ácaros, que también pueden afectar nuestros alimentos como la harina, los quesos y el jamón. Tampoco hay que olvidar las plagas que afectan a los productos textiles, que aunque de menor importancia al no afectar a los alimentos, también causan daños importantes en la industria. En cuanto a los productos afectados son de muy diversos tipos, destacando cereales, legumbres, frutos secos, especias, semillas oleosas, materias diversas como tabaco, queso, pieles, y todos los productos acabados fabricados a partir de las materias primas mencionadas.

Rentokil ¿Por qué?

Rentokil le ofrece un sistema de protección de los productos almacenados basado en la lucha integral contra las plagas, aportando soluciones óptimas de control y seguimiento.

Nuestro método, el ERDM, se basa en:

  • Exclusión: evitar que las plagas puedan acceder a las instalaciones. 
  • Restricción: buenas prácticas de limpieza (instalaciones y maquinaria) y ordenación, para eliminar posibles lugares de desarrollo. Ofreciendo Rentokil a nuestros clientes la posibilidad de auditorías con recomendaciones específicas de limpieza, ordenación y medidas físicas preventivas para evitar la infestación de sus instalaciones. 
  • Destrucción: uso en caso necesario de los biocidas adecuados, fumigación o tratamientos novedosos “verdes”, sin biocidas, como tratamientos en atmósfera controlada o por calor. 
  • Monitorización: con la colocación de trampas de feromonas, específicas para las distintas especies de plagas de los alimentos, que permiten llevar a cabo un seguimiento y posterior control de las plagas.