Agujeros en la madera

Carcoma

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Scleroderma domestica

Uno de los insectos más desconocidos (o al menos no tan conocido como las cucarachas, hormigas o chinches que suelen aparecer con más frecuencia ) es la Scleroderma domestica, sin nombre vulgar conocido y que se corresponde con un himenóptero de la familia de los Betílidos. 

A bote pronto, este insecto de aspecto parecido a las hormigas no tiene nada de especial, pero profundizando un poco en su biología y en sus hábitos nos daremos cuenta que juega un importante papel biológico.

Para empezar diremos que se trata de un insecto de pequeño tamaño (aproximadamente 4 mm) y con un aspecto parecido al de algunas hormigas. Los machos se diferencian de las hembras por la presencia de alas. Su particularidad principal es que son parásitos de las larvas de insectos de la madera, principalmente carcomas de distinto tipo.

Las hembras de Scleroderma penetran en las galerías donde viven las fases larvarias de las carcomas y mediante un dispositivo situado en la parte terminal de su abdomen les inoculan un veneno que las paraliza a la par que depositan sus huevos en ellas.  De esta manera, una vez eclosionan los huevos, las larvas de Scleroderma obtienen el alimento para su desarrollo sin tener que ir a buscarlo demasiado lejos. Se trata por tanto de insectos predadores de otros insectos.

Hasta aquí podemos entender que se trata de un insecto que puede colaborar activamente en el control de plagas relacionadas con los insectos que atacan a la madera pero, como en casi todos los aspectos de la vida, la moneda tiene dos caras.  El efecto de “regulador” de la población de carcomas se ve compensado por otro no tan beneficioso especialmente para las personas. Así, mientras las hembras de Scleroderma buscan para completar su ciclo biológico las galerías de las carcomas en elementos de madera tales como muebles o viguerías, pueden entrar en contacto con las personas y producirles molestas picaduras.

Picaduras de Scleroderma domestica

Las picaduras se producen normalmente de día, al contrario que otros insectos picadores, pero no son descartables las picaduras nocturnas. Se ven afectadas distintas partes del cuerpo tales como la espalda, el pecho o las extremidades. Las picaduras pueden durar bastante en el tiempo, son muy evidentes y producen un prurito intenso, por lo que resultan muy molestas. Y lo peor de todo, es que no siempre se da con la causa que las produjo de manera inmediata, por lo que se repiten a lo largo del tiempo hasta que se descubre ese mueble viejo o esa estructura alterada por carcomas como origen primario de la dermatitis. En ocasiones, en personas muy sensibles o cuando se produce un gran número de picaduras en una sola persona, puede aparecer fiebre importante.

En España el primer caso reportado data de los años 50 (no hace mucho por tanto). Y hasta la actualidad no es que se hayan documentado fehacientemente muchos otros casos, posiblemente debido a la dificultad de asociar las picaduras con este insecto en concreto. Lo normal es que los afectados se presenten en el médico mostrando sus picaduras, pero sin llevar una muestra del insecto causante, por lo que la cosa queda ahí sin una mayor investigación.

Normalmente las picaduras a las personas aparecen en invierno y suelen seguir produciéndose hasta el otoño siguiente. La época de mayor intensidad se corresponde con la primavera coincidiendo con la temporada de mayor actividad de esta especie al menos en las zonas templadas de Europa. Algunos estudios describen que en regiones tropicales puede haber más de una generación al año, por lo que no existen épocas de mayor o menor actividad, sino que ésta se prolonga y superpone a lo largo de todo el año.

Finalmente señalar que si bien la Naturaleza es sabia y “ayuda” a controlar determinadas poblaciones de insectos con la presencia de otros que son sus predadores, en este caso podemos encontrarnos con una problemática importante, pues normalmente conviven con las personas y de manera secundaria éstas se ven igualmente afectadas. Afortunadamente, los tratamientos que conocemos para eliminar a las carcomas (de los que somos expertos en Rentokil no lo olvidemos) nos servirán para eliminar también a estos molestos insectos sobre los cuales versa este artículo. Ya se sabe lo que dice el dicho popular, muerto el perro se acabó la rabia…


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