Ya viene la primavera | Desinfestados

Ya viene la primavera

    

Ya está con nosotros la primavera (aunque la lluvia se empeñe en lo contrario), y con ella un sinfín de bichos, pólenes y vida en general que nos ameniza el paisaje, cumple con el ciclo de la vida y por supuesto inunda de buen rollo generalizado, sobre todo, en cuanto las primeras mangas cortas asoman por el armario a la par que las terracitas empiezan su pre-agosto particular.

Sin embargo, es el comienzo de la colonización de los millones de insectos que han pasado todo el otoño e invierno haciendo planes para penetrar en nuestros hogares, por rendijas, ventanas y cualquier oquedad disponible. A saber:

  • Mosquito común: AKA JU87 o Stuka, apodados así por su característico sonido “zzzzzzz” previo al picotazo. Si oyes este zumbido en plena noche, ya es demasiado tarde. Este despiadado insecto que dedica las horas de la noche a aprovechar para bombardear cualquier destapada de tu cuerpo, desaparece y se camufla perfectamente durante las horas diurnas. Ha desarrollado una enorme resistencia a los kill-paff, spries, bolsas de agua colgadas y las miles contramedidas, desarrolladas por abuelas y supermercados…
  • Araña común: también llamada pasilarga. Esa arañita que es todo culo y con unas pata larguísimas, muy parecida a las máquinas de la guerra de los mundos. Es inofensiva, pero repelente. Tiene el don de hacerse corpórea en cualquier sitio, de la nada. Pafff aparecen, sin tela de araña que le acompañe… es desagradable a la vista y esas patas parecen diseñadas para saltarte al pelo en cuanto entres en su radio de acción.
  • Hormiga común: La infantería de primavera, en algunos casos, cuando ya estás rendido a los picotazos y escozores propios de la aviación, es entonces cuando la invasión terrestre comienza. No siempre aparecen, pero cuando lo hacen… de pronto ves una y piensas “mira una hormiguita”… ¡Error!. Es la hormiga pardilla, es la patosa que se ha dejado ver. Si has visto una hormiga en el garaje, es que hay más, uno o dos regimientos completos, pertrechados, entrenados y bien camuflados. Seguramente ya han comenzado la construcción de sus cuarteles de verano y en breve las veas pasear con cáscaras de pipas, arremolinadas en un caramelo, etc. Desconfía siempre de una hormiga. Hay más.
  • Lagartija: Para todos aquellos que tengan jardín, reconocerán perfectamente ese ruido, rápido e inesperado que produce una lagartija en plena huida, justo cuando metes la mano entre las hojas para coger la pelota del niño, o lo que sea… Inofensivas, pues ni pican ni molestan, pero capaces de subirte las pulsaciones, la adrenalina y en definitiva regañar injustificadamente al niño por tirar la pelota a las plantas… pobres animalitos, te justificas.
  • Avispas, abejas y abejorros. Una versión menos estilizada de los mosquitos, que no pretenden dormir con nosotros, pero que frecuentan los lugares húmedos, floripondios y demás vegetación…. Sus picotazos, sí son dolorosos… y la incertidumbre al picotazo es un sinvivir cuando estas cerca de algún foco. O la inquietud de ver a un abejorro, y preguntarte una y otra vez no solo como es posible que semejante bicho vuele, sino cómo es posible que despegase. Esa desazón por el pobre animal, al que ves sufrir por mantener altura y trayectoria constante…

En resumen, una explosión de vida y color que nos inunda literalmente. Gracias a ellos disfrutamos probablemente de este mundo, al formar parte del ciclo de la vida y de sus complejos equilibrios.  Aunque lo podrían hacer fuera de casa. Sin embargo son el primer síntoma del buen tiempo y eso quieras que no, anima. Aprovecho para desear a todos una feliz estación 😉

Sonia Delgado García

Comentarios
  1. Jacinto
  2. Pablo Jaén

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