Vampiros que no temen a ajos ni crucifijos | Desinfestados

Vampiros que no temen a ajos ni crucifijos

    

Mucho se habla en este blog sobre las chinches. Que si se reproducen mediante inseminación traumática, una reproducción, dicho sea de paso, que bien podría catalogarse como deporte de riesgo; que si adoran el calor de las sábanas en las noches de verano, convirtiéndose así en un compañero de cama indeseado para las personas; que si son tan viajeras que se cuelan en las maletas ajenas para recorrer mundo… En definitiva, un sinfín de peculiaridades que rodean a este milimétrico insecto que, a modo vampírico, se alimenta de la sangre humana y que ya nos encargamos nosotros de desenmascarar. Ahora bien, muy populares las chinches, pero cada vez más problemáticas.

Y es que resulta que las chinches de cama son cada vez más difíciles de tratar y eliminar. Así lo cuentan los científicos de Kentucky (Estados Unidos), que tras investigaciones genéticas han descubierto indicios sobre por qué las chinches se están volviendo cada vez más resistentes a los insecticidas. Al parecer, según estos expertos, que hallaron un total de catorce genes relacionados con cambios biológicos en nuestro particular vampiro, sus caparazones parecen engrosarse, haciéndolas menos susceptibles a los químicos, y también parece que estos mismos genes están causando mutaciones internas que ayudan a evitar que las toxinas lleguen a los sistemas nerviosos de los insectos.

Entonces, tenemos que luchar contra una potencial plaga que no conoce fronteras, cada vez más extendida por Estados Unidos, Europa y Australia, y que además parece estar destronando a las cucarachas en eso de que serían las únicas supervivientes a un ataque nuclear. Ahora bien, las chinches serán cada vez más resistentes a los insecticidas, pero todavía no ha llegado aquí la plaga que se le resista a Rentokil. Y es su tratamiento de calor Entotherm el que es capaz de eliminar las chinches de un solo tratamiento.

Entotherm consiste en un sistema móvil que puede transferir el calor seco a cualquier zona cerrada, sin importar el tamaño, que sufra una plaga de chinches. El aire caliente aumenta la temperatura del local y todo lo que se encuentre en su interior a una graduación, precisa y controlada, lo suficientemente alta como para acabar con la plaga, pero lo suficientemente baja para no provocar ningún daño material. Así que bueno, quien conozca a alguien de Kentucky que vaya avisando de que aquí, en Rentokil tenemos la solución y no hay mutación que nos impida proteger los hogares y negocios contra las plagas vampíricas.

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