Bolsones de la procesionaria del pino

Vamos de paseo

    

Procesionaria del Pino

  • ¿Estás lista para darnos un paseo por el Pinar?, Le dijo la mamá oruga a su cría.
  • Síiiii,-contestó animada el pequeño gusano.
  • Hace muy buen tiempo, algo extraño en esta época del año. Aprovechemos los últimos rayos del sol antes de que el invierno nos aceche de lleno.

Obvio, ¡se trata de una prosopopeya! Pero a buen seguro que es la conversación más habitual, que en estos días tendrán las procesionarias del país (bip, bip). Ellas estarán felices, paseándose por los pinos de España.

Bolsones y bolsones de lepidópteros, (Thaumatopea pityocampa) se están localizando estos días en los pinares, sobre todo, en los hábitat catalanes. El buen tiempo y la repoblación de algunas especies del pino, como el llamado ‘Pinus Nigra’, están siendo cómplices de la abundancia de procesionaria en algunas zonas del país. Aunque, ¡Ojo! Se trata de una plaga que puede afectar, incluso, a cedros y abetos.

¡Normal! Estas buenas temperaturas, inapropiadas en el mes de diciembre, nos vuelven locos a todos y nos hacen salir más a la calle, de modo que imaginaros a las oruguitas del hemisferio norte fabricando “cienes y cienes” de bolsones donde encerrarse para convertirse en crisálidas.

¡Lo que les gusta multiplicarse!, ¿Sabéis que cada mariposa hembra de procesionaria puede llegar a depositar hasta 200 huevos en la copa del árbol? No solo eso, en un solo árbol podemos llegar a encontrar hasta ¡2.000 huevos! Si no os perdisteis la clase de mate, ¡sumad y daros cuenta de la magnitud del problema!

Puede parecer una broma simpática, pero la cuestión se las trae. Estos aparentes e indefensos gusanos son como el lobo de los siete cabritillos. Utilizan un peculiar sistema para defenderse de sus agresores. Se protegen,-en vez de con piel de cordero- con unos pelos de tamaño minúsculo pero que pueden causar graves consecuencias para los seres humanos: urticarias, alergias o asma ¡Hasta mil pelos puede tener cada oruga!

Conozco el caso de una persona que casi pierde la vista cuando limpiaba un pinar de bolsones de orugas. ¡Es realmente serio!

Y, no solo es perjudicial para los humanos, sino también para el ganado y las mascotas. ¿Os preguntaréis por qué hay tantas y por qué son tan dañinas?

La primera cuestión tiene una respuesta más sencilla. Las excelentes temperaturas de los meses de octubre y noviembre ha provocado que las larvas de estos gusanos hayan superado los primeros meses de otoño y ello ha dado lugar a un número más elevado de individuos.

Al haber más individuos la necesidad de consumir hojas de pino (su fuente de alimento) también se ha incrementado, y por eso los pinares están plagados de bolsones de oruga. Estos singulares gusanos sobreviven, normalmente, a los gélidos inviernos. De hecho son muy activos entre enero y febrero.

Es con el inicio de la primavera cuando se conectan en fila india buscando un buen cubículo subterráneo para transformarse en bellas mariposas.

Desde luego, en esa fase, es cuando se reproducen como “conejos” y cuando provocan mayores reacciones alérgicas. Ohhh

Mientras llega ese momento Madame Butterfly no nos queda otra que ponerle coto para evitar problemas sanitarios mayores.

Con respecto a la segunda pregunta: pues porque las mascotas son muy curiosas: olfatean, mordisquean cualquier cosa que se encuentren en su camino. Los perros lo hacen… De modo que hay que estar muy pendientes de ellos, sobre, todo si salimos al bosque a pasear. Los pelos de las orugas contienen histamina, una sustancia que desencadena reacciones muy tóxicas en el organismo cuando entra en contacto con la piel, ¡Os imagináis entonces lo daños que ocasionará en contacto con las mucosas! ¡Peligro!

Como os decía antes, en humanos puede ocasionar urticarias por contacto, enrojecimiento de la piel y ojos e incluso asfixia, síntomas que son tratados con antihistamínicos y corticoides. En las mascotas, la cosa puede ser gravísima ya que puede ocasionarles la muerte por necrosis de la lengua, tras ingerirlas. ¡Ainsss nooooo! Si os veis en una de estas situaciones, lavad bien la boca del animal y darle a beber agua, y ¡por supuesto acudid al veterinario de inmediato!

¿Qué hacemos entonces? Pues está clarísimo, lo primero y más sencillo, es vigilar a nuestros pequeños y a nuestras mascotas cuando salgamos de paseo por zonas donde abunden los pinos. Y lo segundo, ponernos en contactos con expertos que nos ayuden a eliminar los bolsones de orugas y a controlar la población.

Hete aquí que es en este preciso momento donde Rentokil puede solventar vuestros problemas.

Os aconsejamos que estéis especialmente pendientes de zonas próximas a colegios, parques infantiles, zonas deportivas, bosques y cementerios. Espacios donde suelen encontrarse arbolado. Sobre todo, ¡no tocar los nidos de oruga, fácilmente identificables porque son como grandes huevos de seda!, además de protegeros cara, cuello, brazos y piernas, para evitar que las nubes de pelos de oruga que se esparcen con el viento pueda entrar en contacto con vuestra piel y provocaros una reacción alérgica.

En ocasiones la prevención no es suficiente, por eso en Rentokil Initial, tenemos las soluciones a este tipo de plagas utilizando productos que no ponen en riesgo la salud de las personas y las mascotas, aunque estén cerca de las zonas afectadas; pero tampoco para los pinos porque son respetuosos con el medio ambiente.

De modo que si vives cerca de zonas en las que las orugas puedan hacer de las suyas, llámanos (900 903 143), y pondremos tus pinos a buen recaudo.

 

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