Unas pequeñas confusiones | Desinfestados

Unas pequeñas confusiones

    

Unas pequeños confusiones en control de plagasLos que llevamos algún tiempo trabajando en el sector del control de plagas, y especialmente aquellos de nosotros que realizamos visitas de inspección a las instalaciones de nuestros clientes, sabemos que es habitual que se produzcan algunas “confusiones” por su parte, normalmente no intencionadas, con respecto a la aparición de determinadas plagas (o a la presencia de indicios de las mismas).

Este hecho se puede considerar hasta cierto punto normal, pues habitualmente se produce por desconocimiento de los detalles biológicos de una determinada especie “plaga” o simplemente por no fijarse bien en el aspecto físico de, por ejemplo, un insecto.

Sin ánimo de ser exhaustivo, pues confusiones hay muchas (y seguirá habiendo en el futuro indudablemente), pondré algunos ejemplos con los que seguramente muchos de nosotros hemos lidiado en algún momento. En particular voy a mencionar unas pocas que me han sucedido varias veces en los últimos tiempos.

Confusión entre excrementos de rata y excrementos de salamanquesa

Para un profesional del sector no hay duda posible, pero algunos clientes han avisado muy alarmados sobre la presencia de ratas al observar los excrementos de salamanquesa (Familia Gekkonidae) acumulados en una zona exterior o interior. Para nosotros son fácilmente distinguibles tanto por su forma como por su color o composición, pero no tanto para un “no profesional”. Estos pequeños reptiles se alimentan de insectos y por tanto en sus heces aparecen restos de quitina no digeridos. Se “deshacen” fácilmente y suele aparecer un resto blanquecino que se corresponde con ácido úrico que se expulsa a la vez que las heces. El tamaño y la forma también ayudan a realizar esa distinción entre unos y otros.

Confusión entre carábidos y cucarachas negras u orientales

Nuevamente podemos considerar “normal” esta confusión, ya que para personas inexpertas todos los bichos son iguales o al menos muy parecidos, máxime si se observan a cierta distancia por miedo a acercarse demasiado. Existen varias especies de carábidos (coleópteros de la familia Carabidae) que por su tamaño y color negro característico son confundidos muy habitualmente con las típicas cucarachas negras (Blatta orientalis) que a nadie nos gusta tener cerca. Como en el caso anterior no queda otra que sacar del error a nuestro cliente y tranquilizarles al respecto, pues la problemática en este caso es mucho menor que si tuviera un problema de cucarachas.

Confusión entre avispas y abejas

Avispa comúnComprensible para una persona no habituada a tratar con insectos, pero inconfundibles para los profesionales del sector. En este caso, se impone el miedo a sufrir una picadura y es normal que sean lo que sean nos avisen para ver qué podemos hacer al respecto. Pero para nosotros esa distinción es importante, ya que si se trata de abejas las actuaciones están muy restringidas y limitadas (se debe recurrir a un apicultor en primera instancia dado el carácter beneficioso de Apis mellifera), mientras que si se trata de avispas se pueden plantear otro tipo de actuaciones. Ambas especies, himenópteras ellas, se diferencian físicamente lo suficiente como para que unos ojos expertos sepan diferenciarlas de un solo vistazo.

Confusión entre huellas de roedores y huellas de aves

Muchas veces los clientes nos llaman porque han visto unas huellas marcadas en el polvo acumulado (en un falso techo o un altillo que no se visita frecuentemente por ejemplo) o en los restos de harina caídos alrededor de los silos o de la maquinaria de una empresa que maneje esta materia prima. Su primer pensamiento es que se trata de ratas o ratones y la alarma es generalizada. En muchas ocasiones esta alarma es infundada ya que la incidencia se debe simplemente a la presencia de algún ave (gorriones típicamente) que ha accedido a esa zona concreta. No es que la presencia de gorriones no sea un problema en una industria alimentaria (de hecho lo es), pero obviamente la respuesta por nuestra parte ha de ser necesariamente distinta que si se tratara verdaderamente de roedores. Para nosotros distinguirlas es sencillo, ya que simplemente hay que ver la orientación de las marcas de los dedos y contar su número.

Comentarios
  1. Pepi
  2. Anthrenus verbasci

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