Una vida en el control de plagas o mi atracción a Rentokil - 2ª parte | Desinfestados

Una vida en el control de plagas o mi atracción a Rentokil – 2ª parte

    

Tras Una vida en el control de plagas, donde empiezo explicando cómo empecé a trabajar con  Rentokil, ahora publico la segunda entrega de esta serie de artículos.

La Empresa Prosegur líder en el sector de vigilancia privada y transporte de seguridad decide meter sus manos en el sector de control de plagas. Esta decisión que fue tomada gracias a un informe de Ernst & Young que predecía unas posibles ganancias de 700 millones de pesetas en el sector,  da lugar a la creación de una empresa afiliada al Grupo Prosegur cuyo nombre seria Protección de la Naturaleza S.A. o por nosotros conocida como Pronatur de la cual soy Presidente en estos momentos, la vida qué vueltas da.

Prosegur decide comprar empresas y ve en Corpesa un foco de negocio debido a la existencia del  contrato con el Ayuntamiento de Madrid que hoy gestionamos nosotros, otra situación curiosa. Aquí empieza otra aventurilla.

Se trataba de una empresa de seguridad que querían matar ratas a cañonazos. Por primera vez en mi vida tomo contacto con esquemas de dirección distintos a los que yo conocía,  esquemas de multinacional que a base de presupuestos (Budget) y previsiones (F´cast) daban por hecho que éramos los mejores del mundo mundial y que llegar a los objetivos era pan comido, como se dice, el papel lo aguanta todo.

El Consejero Delegado de Prosegur al mando de esa unidad de negocio era un personaje digamos peligrosillo. Había dejado las funciones de Guarda Jurado de Primera y le habían endosado la dirección del nuevo proyecto de Prosegur. Su corpulencia imponía y cuando entrabas a su despacho los pelos de los brazos se te hacían trenzas de forma automática. Esa cara de Bulldozer, las banderas de España y Pronatur a sus espaldas, te hacían olvidar hasta tu nombre.

Su obsesión era Rentokil y su pretensión era desequilibrarla mediante la contratación de Mª José García Amador, habéis leído bien, contratar a nuestra “Boti”. De esa manera  crearía un conflicto técnico en Rentokil. Cuando me lo propone y me pide opinión le digo que no entiendo lo que vamos a hacer con ella ya que en esos momentos yo era el Director Técnico de Pronatur. Sus palabras textuales fueron (perdóname Mª José): “te la sientas en tus rodillas y tú sabrás que quieres hacer con ella”. Un tantito rudo este tipo. Como no había cristiano que aguantara a los vigilantes de Prosegur me propuse otro cambio.

Con la excusa que me iba a ayudar a una empresa de carácter familiar dedicada a la distribución de aceites, cuento chino igual a los que posteriormente me han contado otros para excusar su salida, creé mi primera Empresa de Control de Plagas (omito el nombre pues aún está activa). La monté, listo de mí, en plena crisis del 94. Siete años de esfuerzo, de entusiasmo, de trabajo intenso, de vender, de aplicar, de cobrar, de barrer, terminó en la decisión de otro cambio (algunos dicen de mí que soy hiperactivo y no sé por qué). La empresa había tocado techo y las posibilidades de crecimiento eran muy difíciles. La vaca no daba leche para tantos. Lo que sí puedo asegurar es que aprendí cómo se debían hacer las cosas o mejor dicho cómo no se deben hacer.

Para esos entonces había ganado reconocimiento por una interesante parte de empresarios del sector en España. Me propusieron la Presidencia de la Asociación Madrileña de empresas de Control de Plagas  y acepté la Vicepresidencia,  que es lo mismo pero sin responsabilidad. Me relacioné con muchos y un grupo de ellos me ofreció la Dirección General de una oficina de gestión para la contratación de grandes clientes, lo que hoy se llama Key Account. La cosa no salió nada bien ya que se parió mal. Lo que sí gané fue la amistad con dos grandes Empresarios sobre los que más tarde os contaré. La Empresa se llamaba AGM y hoy en día soy su Presidente, cosas de la vida. En esos momentos Rentokil compra Pronatur.

Decidí dar otro paso más (aún) y monté mi segunda Empresa: Asesoría y Aplicaciones. La convertí en una enorme empresa de capital propio con un número ingente de trabajadores, yo solo. Esta aventura duró poco ya que a los dos meses de crearla uno de los empresarios que conocí en AGM me ofreció llevar la Dirección General del Grupo CTS (antigua Apinsa), la mayor empresa del sector de control de plagas de España.

Esto continúa o “tubycontinuará”

Comentarios
  1. Jacinto
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