Un viaje de ida y vuelta: de Asia a Europa

    

Leyendo el artículo de nuestra compañera Montse, Avispas en nuestra sociedad del siglo XXI, me recordó que hace unos meses leí una noticia que me causó curiosidad: desaparecían las abejas.

Tras diferentes conjeturas sobre el tema llegó a nuestros televisores y a través de los informativos la impactante noticia que nuestros pocos queridos véspidos de la familia de los himenópteros se  había visto incrementada con un nuevo miembro, crecidito por cierto y venido del sudeste asiático a pasar unas vacaciones a Europa.

Este pariente lejano de las avispas que revolotean por nuestro continente, se había  desarrollado por el buen clima propio de su zona de origen, y decidió debido a la “creciente bonanza” de nuestro clima continental, hacer una visita a sus parientes europeos.

Evidentemente, amén de su capacidad de recorrer el espacio aéreo por cualquier medio ya sea medio de transporte propio o ajeno, vino atraída no solo por el buen tiempo causado por el cambio climático que se esta produciendo, si no que además podía servirse de un buen buffet libre de nuestras queridas y apreciada abejas e incluso otras avispas.

Las abejas como ya sabréis tienen un papel fundamental en la polinización. Gracias a ellas nuestros campos están llenos de espléndidas flores y sobre todo de campos de frutales imposibles de encontrar sin el trabajo de nuestras buenas amigas.

Ya lo decía  Albert Einstein: “Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre solo le quedarían 4 años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres…”

Además como bien sabréis, en las colmenas como en otras facetas de la vida, manda la abeja reina, que una vez fecundada se dedica en cuerpo y alma a lo que podríamos definir como una vida dedicada a la puesta, cual gallina ponedora. Durante los 4 o 5 años que más o menos dure su vida, tendrá como única misión poner sin descanso hasta 2.000 huevos al día. Evidentemente con esta máquina de poner huevos la infraestructura  que necesita de obreras es considerable.

También existen los  llamados zánganos y aunque en menor cantidad de individuos, tienen un trabajo importante ya que son los únicos machos de la colonia. Son más gordos y más peludos que las obreras (como no podría ser de otra forma) y solo son aceptados en la misma como fecundadores potenciales de la reina y solo viven en primavera y verano, como veis las perores épocas del año.

Un hecho a tener en cuenta es que no pueden alimentarse por sí mismos y deben serlo por las obreras. Como no tienen aguijón no pueden defender a la colonia  y por lo tanto digamos que su vida es más relajada: les sirven buenos alimentos y después a descansar.  Y lo que es trabajar ya lo veis, pocos meses al año no sea que se cansen. Podemos observar que tienen lo que se dice una mala vida. Ahora podéis entender que cuando te llaman zángano no es nada bueno.

Pero volvamos al ilustre visitante. Nuestro turista asiático, que por cierto se detectó en Francia en el 2005 sobre una fruta de caqui o sea palo santo para nosotros, que  atrae los himenópteros en otoño se cree que vino de la China con algún cargamento de a saber qué mercancías. Su hábitat natural es el Norte de la India, China y las montañas de Indonesia pero se encuentra en todo el Sudeste Asiático.

Este grandullón de 3 cm. de longitud es un tragón  insaciable y se alimenta vorazmente tanto de las pobres abejas como de avispas que encuentra. Suerte que de momento no  se tiene constancia de que tenga una actitud agresiva con el hombre, porque con este tamaño es para ponerse a temblar.  Tiene una decena de sub especies, pero el detectado en Francia es la Vespa velutina nigrithorax y además el angelito tiene un desarrollo fulgurante. La podréis reconocer no solo por el generoso tamaño si no que además tiene una coloración oscura, con un tórax de color marrón muy oscuro y aterciopelado. Los segmentos abdominales son marrones separados por bandas amarillas y el cuarto segmento es totalmente amarillo.

Si el espécimen os parece grande, tener en cuenta que la reina de semejante monstruo mide de 4 a 5 centímetros (no esta mal para una dama).

Tienen la costumbre de construirse el nido en la copa de los árboles y al parecer es muy sólido. Se cree que su época de puesta comienza con el calor pero de momento la cosa esta en estudio. No se le conocen depredadores naturales, pero seguro que nuestras amigas las aves nos echaran una mano con sus larvas o quien sabe si con los adultos. En cuanto a la medida del nido puede llegar a ser como un balón de fútbol que no es poco. Los más grandes tienen forma de cono.

Ante esta “amenaza”, y no solo de esta, sino de otras especies invasivas, nos tendremos que disponer a luchar contra ellas o al menos intentar controlarlas de forma que el problema no aumente.

Pero una cosa esta clara, la naturaleza actúa como un ecosistema global y no entiende ni de continentes ni de países. El hombre con su actividad diaria modifica de forma anormal los ecosistemas y los animales y plantas se defienden como pueden y buscan refugio donde les es más favorable. Con el cambio climático cada día vamos a ver más ejemplos como este y por mucho que insistamos no que no tiene vuelta atrás y se verán modificados los habituales hábitats con la colonización de especies invasoras, la desaparición de propias y a lo mejor incluso con la convivencia de ambas.

Este viaje no ha hecho más que comenzar, pero siempre ha sido así y siempre lo será.

Francesc C.

Comentarios
  1. MERCEDES

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