Un símbolo de la paz incómodo

    

El símbolo de la paz. Esa es la paloma. Todos pensamos en estas aves volando hacia el horizonte al ser soltadas en actos que reivindican o conmemoran la concordia. También son las elegidas para salir de la chistera de los magos o, por qué no, para transmitir mensajes. Palomas blancas que se pierden en un paisaje de cuento.

Ir a dar de comer a las palomas a los parques y plazas de nuestra ciudad es otro clásico. Bastan unas migas de pan para que las afamadas aves nos rodeen y atraigan a todas las de su raza. Cuántas escenas de películas se han recreado en tal panorama. Y es que las palomas son todo un mito.

Ahora bien, cuidado. No es todo oro lo que reluce. Aunque, por lo general, las aves resulten un espectáculo para la vista y el oído con su plumaje y canto algunas de ellas pueden convertirse en una amenaza. Es el caso de la paloma bravía, esa que ocupa las ciudades y que puede incomodar nuestras estancias o paseos por el daño que pueden llegar a causar.

La urbanita paloma de color gris azulado, de unos treinta centímetros de longitud, se corresponde con este tipo de ave con el que hay que tomar precauciones. Con un período de incubación inferior a la veintena de días y dos nidadas de dos huevos cada una por año, las palomas bravías se alimentan de las semillas, vegetales y desperdicios de las ciudades, de ahí su gusto por establecerse en las cornisas de edificios.

Una plaga de palomas puede propagar enfermedades, tales como  la ornitosis y la salmonella. Y, además de ensuciar los edificios con sus nidos, el ácido que contiene sus excrementos puede dañar los coches y construcciones. No son pocos los problemas que la paloma bravía puede provocarnos.

Para poder combatir la acción negativa de las palomas bravías, y evitar que salgan del halo de ensueño en el que están en nuestra mente, es necesario instalar sistemas antipalomas como los que Rentokil utiliza en sus tratamientos para el control y la erradicación de plaga de esta clase de aves.

La imagen que ilustra este artículo ha sido publicada bajo licencia Creative Commons y pertenece a Jordi Navas.