Topillo campesino (Microtus arvalis) | Desinfestados

Topillo campesino (Microtus arvalis)

    

Este es mi primer artículo para el blog. Estoy dando mis primeros pasos en Rentokil Initial España S.A y para escribir este artículo me quiero remontar al año 2007, cuando una plaga de topillos se adueña de los campos de Castilla y León, dado que lo viví muy de cerca.

Dicha plaga comenzó a desarrollarse a principios del verano de 2006 concretamente en la provincia de Palencia. La plaga adquirió relevancia a partir del verano de 2007, cuando los campos de la meseta se vieron repletos de estos roedores que arrasaban los cultivos, especialmente los de regadío. Tras un verano devastador, la plaga se dio por finalizada institucionalmente a finales de septiembre de 2007, al haber descendido la densidad de estos roedores en toda la comunidad, pero la abundancia de estos aún fue anormal durante los tres meses siguientes. Solamente tras la llegada de las heladas y el frío de los meses de noviembre y diciembre terminó definitivamente.

Causaron un grave problema en la agricultura de la zona. La presencia exagerada de esos roedores parecía imposible de atajar. Parece ser que su origen radica en una combinación de errores, desencuentros y el cambio climático. La lucha se basó en un veneno mezclado con el grano de cereal que se repartió por los campos. Al parecer una respuesta desmesurada en forma de veneno no sólo mataba al topillo sino a cualquier bicho viviente que se cruza en su camino.

La organización ecologista WWF/Adena denunció a la Junta de Castilla y León por un delito contra la salud pública, ya que aseguraban que el veneno había afectado a animales de caza menor y palomas. Para dicha organización el veneno en este caso es un método indiscriminado y su uso está prohibido, ya que no sólo afecta a los topillos sino a muchas otras especies.

La Junta de Castilla y León esperaba que durante el invierno del 2006  las heladas acabaran con los topillos pero fue anormalmente cálido y sin apenas heladas. El resultado fue devastador porque los topillos sobrevivieron y se multiplicaron.

Posteriormente en el año 2009, un estudio de Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSISC) publica en la revista “Environmental Conservation” que la plaga de topillos que asoló Castilla y León durante 2006 y 2007 desapareció de forma natural y no por los tratamientos con rodenticida llevados a cabo.

A través de la captura de mamíferos mediante un sistema de trampero especializado, los investigadores pudieron constatar que la desaparición de los topillos ocurrió de manera simultánea tanto en las zonas tratadas con veneno como en las que no. Según dichos investigadores la aplicación de rodenticida fue innecesaria por algo que ya se sabe desde hace décadas en otros países: el veneno no acaba con la plaga, sino que ésta se colapsa de forma natural.

Para el control de la plaga de topillos, la Junta de Castilla y León llevó a cabo tres campañas de envenenamiento con dos rodenticidas distintos, clorofacinona en las dos primeras y bromadiolona en la tercera. El estudio señala que, además de los topillos, varias especies resultaron afectadas por estos rodenticidas: palomas domésticas, liebres, además de  calandrias, busardo ratonero (estas dos últimas son especies amenzadas). Aunque el número de necropsias realizadas no es muy alto, ya que se realizaron a los   animales muertos que cazadores, guardas y naturalistas enviaron al  Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (CSIC), los  investigadores consideran que los resultados son suficientemente significativos.

A comienzos de 2012, se plantea la pregunta de si los topillos volverán a los campos. Históricamente parece ser que desde 1987 la plaga se viene repitiendo cada 5 años en la región y las alertas que ya saltaron en otoño en dos municipios palentinos, son indicadores que hacen prever que esta primavera se pueda repetir una nueva plaga de topillos en Castilla y León, la cual sería la sexta desde el año 1987.

Lo que parece claro por parte de los investigadores es que el uso de venenos para combatir este tipo de plagas, que también se registran en países europeos como Francia o Alemania, se ha demostrado ineficaz y, sobre todo, muy dañino contra el medio natural. Las plagas de topillos se deben prevenir. Cuando la densidad de topillos por hectárea supera los 800 animales, como ocurrió en muchas zonas en 2007, no se puede hacer nada. Está demostrado que tras una explosión demográfica la reducción de la población también es cuestión de varias semanas, dado que entre ellos se contagian numerosas enfermedades.

Así que ahora sólo queda esperar esta primavera para ver si la plaga vuelve a desarrollarse de forma similar a como lo hizo en 2007 y si las Administraciones Públicas han sabido actuar de forma previsora atacando de raíz esta plaga que afecta a la agricultura de manera tan directa.

Comentarios
  1. Jacinto
  2. Jorge

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