¡Silencio!: Siesta time

    

Si es que así nos va… hoy os voy a contar mi primer día de trabajo después de mis cortísimas vacaciones, el día en el que terminé dos horas parado mirando las caras de otros tres trabajadores sin poder trabajar por una ordenanza municipal.

Pues es que ayer desperté a las 06:00 cuando sonó el despertador, lo paré… y una hora más tarde me desperté de puro milagro. Es lo que tiene haber estado una semana de vacaciones, que luego el cuerpo no responde.

Bueno ahora sí, ya estoy despierto, un coro de pajarillos me acompaña como en una película de Disney por el pasillo hasta llegar a la cocina. Un día precioso me espera, son las 08:00 cuando llego a la oficina y ya hay 27 gradetes en la calle y un 75 % de humedad más o menos, calculando con el ojímetro.

Llego alegre al trabajo dispuesto a poner en orden todo mi correo electrónico y organizarme pero cometo el error de subir al primer piso y ver a Luis que me dice:

¿Qué tal las vacaciones? ¿Has desconectao? ¿Qué tal te lo has pasado? Ah! Por cierto, están Jordi y Jose en Denia haciendo lo de las palmeras que vendiste, ¿te acercas por allí?

Y qué puedo contestar a eso… Intento organizarme un poco, hago un par de visitas antes, me dirijo allí a “dar cuatro instrucciones y me voy” pero cuando llego las expectativas de mis compañeros eran bastante diferentes a lo que yo tenía en mente.

El trabajo en cuestión trataba de la tala de tres palmeras canarias y de la poda de otras 12. El tema es que cuando llego han talado ya dichas palmeras, una empresa especializada ya que nosotros mismos no poseemos los medios para esto, pero la poda si que corre de nuestra parte.

Cargando el furgón los pillo y me dicen que les acompañe para indicarles donde han de verter esos residuos. Los llevo de camino a la planta de compostaje de Denia y encerrado en la cabina de un furgón entre dos tiarrones sudorosos, con las ventanillas subidas y sin el aire acondicionado puesto, es cuando me dicen que debo de quedarme con ellos y ayudarles.

Cuando volvemos al terreno de las palmeras vemos que ya han troceado una de ellas pero es la hora de comer, las 14:00, así que nos vamos a ello. Cuando volvemos son las 15:00, saco la ropa de trabajo del maletero de mi coche, me cambio y me dispongo para el trabajo. Comenzamos a cargar el furgón con los trozos mientras siguen troceando las otras dos palmeras con la sierra mecánica y un cuarto de hora más tarde recibimos una visita.

Dos agentes de policía nos llaman, yo pensaba que me iban a preguntar si teníamos autorización del dueño de la finca para ese trabajo o algo por el estilo ya que es un terreno casi descampado, pero cuál es mi sorpresa al acercarme, que van y me dicen que en Denia en los meses de verano hay una ordenanza municipal que prohíbe hacer ruido de 15:00 a 17:00… Mi cara empieza a pasar por todas las expresiones que mis músculos faciales me permiten, primero pongo cara de esto es una broma, luego cara de a ver donde está la cámara, luego de vaya pues van en serio, después una de congoja al ver a uno de ellos coger una libreta y finalmente la de tío a mí por eso no me multas.

Tras unos segundos de silencio, y creerme eso en mí es difícil conseguirlo, les digo que se perfectamente que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento pero que estamos trabajando y que ni por asomo me hubiera imaginado una ordenanza de ese estilo. Al final cogen mis datos, que espero no sea para multarme finalmente, y me dicen que saben que es un poco rollo estar parado pero que es lo que hay.

Bueno y así nos quedamos, mirándonos las caras porque ya habíamos cargado todas las piezas del primer tronco y necesitábamos cortar las otras dos palmeras, y eran de unos 1200 kilos cada una así que imagínense el tamaño.

Con todo el asombro del Universo concentrado en mi cabeza, cuando a las ocho y media de la tarde llegué a mi casa me senté delante del ordenador y cual fue mi sorpresa, son un montón los municipios que tienen este tipo de ordenanzas de siestorreo veraniego, y a ver no es que me gustetrabajar a 45 grados a las cuatro de la tarde pero quizá podría haber llegado un pelín antes a mi casa, que con 12 horas de trabajo y la espalda como el dragonkhan en mi primer día ya está bien.

Así que queridos lectores, compañeros, amigos, insectos, ratas y demás alimañas si os encontráis en una zona costera, turística, y son las 15:00 schissss… silencio que me despiertas!

Si es que una normativa así solo la podemos pensar en España.

Comentarios
  1. Jacinto
  2. ROSA
  3. Pablo Jaén

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