Sigamos con las ratas | Desinfestados

Sigamos con las ratas

    

Algunas de las características etológicas de las especies más comunes en México.
Las ratas y ratones más comunes en ambientes urbanos en México pertenecen a la familia MURIDAE, este género surgió alrededor de 2 a 3.5 millones de años atrás, el origen de las ratas noruegas aparenta ser en el norte de China y se diseminó por medio de los barcos a todo el mundo, las ratas invaden América en el siglo XXVI, reportándose ya como plaga en el siglo XXVIII.

Generalidades del Grupo.

Las ratas pueden atravesar cualquier abertura de 1.27 cm, puede saltar verticalmente de 90 cm, a 1 mt. Desde una superficie plana; saltar horizontalmente 2.5 mts. Desde una altura de 4.5 metros por encima del punto de llegada; caer de una altura de 15 mts. Sin sufrir daño alguno; hacer hoyos o cavar superficies rugosas; nadar 800 mts. En aguas abiertas, bucear a través de drenajes, incluso contra corriente, roen gran variedad de materiales, desde papel hasta placas de diversos metales.

Son muy adaptables, y el aprendizaje es excepcional. Comen el 3% de su peso vivo en materia seca 10% en materia húmeda y beben cerca de 12% de su peso vivo. Las ratas requieren entre 10 y 20 ml de agua diariamente, y comen entre 25 y 30 gr. de alimento. Las ratas son de vista corta y no distinguen los colores por lo que confían más en el resto de sus sentidos. Son muy sensibles al movimiento, detectándolo a una distancia de 10 a 15 mts. Poseen un agudo sentido del oído, el cual es utilizado para detectar el peligro y escapar.

Su sensible sentido del olfato lo utilizan para localizar su alimento, siendo esto complementado por el sentido del gusto. Marcan los objetos y las trayectorias con orina o secreciones glandulares. Utilizan el sentido del olfato para reconocer los olores de estas trayectorias, los territorios, las fuentes alimenticias, los miembros de su familia, las jerarquías, los extraños y para saber si un extraño es más fuerte o débil.

Tiene un sentido del gusto altamente desarrollado que les permite detectar ciertas substancias químicas en concentraciones de partes por millón. Esta sensibilidad puede llevar a identificar y seleccionar perfectamente el alimento o el material propio para fabricar áreas de confort en sus madrigueras al momento de parir.

El sentido del tacto es importante, también, ya que utilizan sus vibrisas o bigotes y un gran número de pelos especiales distribuidos en todo su cuerpo como sensores táctiles, habilitándolos para moverse con facilidad en la oscuridad.