Serenatas de amor interrumpidas por el tráfico | Desinfestados

Serenatas de amor interrumpidas por el tráfico

    

El tráfico cada vez más abundante en las grandes urbes ha obligado a cambiar hábitos diarios. La hora en la que poner el despertador, más temprano si tenemos la mala suerte de pasar por zonas de embotellamiento o si el aparcamiento es imposible en los aledaños de la oficina, dejar una partida del sueldo para el parquímetro y hacer malabares a la hora de quedar con amigos para que el lugar sea de fácil aparcamiento, de aparcamiento gratis o sin esas dichosas máquinas que obligan a ir a visitarlas cada poco más de una hora. El tráfico modifica, adelanta en la mayoría de las casos, el fin de las vacaciones y, eso sí, también nos hace más pacientes.

Los miles de desplazamientos diarios en coche hacen el día a día de unos más fácil y cómodo, mientras que incomoda a otros. Pero no sólo perjudica a las personas, el mundo animal también se ve obligado a cambiar sus costumbres y su modo de vida debido al ruido artificial provocado por el hombre. Habíamos escuchado alguna vez que los peces, las ballenas o las aves sufrían de estrés a causa del ruido. Ahora sabemos también que los insectos, esos pequeños seres que tantas sorpresas nos dan -algunas más gratas que otras-, tienen que cambiar sus melodías.

El sonido es el modo de comunicación de muchos insectos, así pues, a través del sonido marcan su territorio, advierte de su presencia a los depredadores y encuentran pareja. Es este último punto el que más preocupa, sobre todo a los saltamontes, que a pesar de lo rápido de su proceso de cortejo, ahora ven como por culpa del ruido proveniente del tráfico las hembras de la especie no oyen su llamada y se quedan sin romance, sin boda y sin familia.

Tal dramatismo alcanza esta situación que los saltamontes han tenido que modificar su melodía para hacerse oír por encima del tráfico. Adaptación al medio, que diría Darwin. Las poblaciones naturales de insectos han visto como su permanencia podía verse afectada por el tráfico y a grandes males, grandes remedios. “Si tú gritas, yo más”, debieron pensar los saltamontes machos cuando las hembras se alejaban de sus patitas y no escuchaban sus cantos de amor.

Ahora bien, los saltamontes han de cambiar su serenata por el ruido artificial del tráfico, pero que no tengamos nosotros que cerrar nuestro negocio o mudarnos porque una plaga de insectos, quizá no tan amorosos como los que atraen a sus amadas con cánticos, invadan nuestro hogar. Para que esto no ocurra, a la mínima señal de que pequeños, o grandes, insectos, roedores o aves campan por nuestro territorio hay que llamar a especialistas en el control de estas perjudiciales poblaciones. Rentokil, la empresa en la eliminación de plagas líder en el mercado español, cuenta con un cualificado equipo de más de 400 trabajadores dispuestos a hacer todo el ruido que haga falta para que las plagas no lleguen a nuestra casa.

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