¿Roedores? No, gracias | Desinfestados

¿Roedores? No, gracias

    

Basura acumulada, foco de roedoresLos miércoles suelen ser un día perfecto para tomarse un respiro de la agitada semana y optar por hacer un parón rutinario. Acudir al cine, una obra de teatro, tomar un refresco o una cerveza con alguien ayuda bastante a descargar nuestra constante tensión y relajarnos por un momento como aquel famoso anuncio de chocolatinas. Hace algunos días, fue una de estas ocasiones.

Siempre tendemos a utilizar las frases de “a ver si quedamos”, “nos llamamos”, “te escribiré” y al final, ni quedas, ni llamas ni escribes. Pero, se acabó. Decidí quedar con un viejo compañero de la facultad con el que apenas había vuelto a tener trato para tomar algunas cervezas. La charla fue bastante animada y, la verdad, es que con ellas te das cuenta de que, aunque haya pasado mucho tiempo, hay relaciones de amistad que no se enfrían totalmente. Al final, decidimos ir a comer algo.

Pensando en un bar o lugar de comida rápida, sugerí acercarnos a uno por el que había pasado varias veces pero nunca había entrado. Para mi sorpresa, según me comentó era un sitio para nada recomendable. Y no porque fuera caro, de mala calidad ni nada, sino porque desde las oficinas donde él hizo las prácticas veía el pequeño patio trasero al que daba la cocina del bar.

Las puertas de la cocina hacia el patio permanecían abiertas en todo momento para sofocar el excesivo calor de los fogones, pero era en el mismo patio donde acumulaban la basura antes de sacarla a los correspondientes contenedores. Un foco de atracción de ratas bastante importante que no solo pululaban entre los desechos, sino que estaban a la vista de cualquier trabajador.

Una visión nada agradable y que no debe generalizarse a todos los negocios de hostelería, pero que sí debería concienciar a las empresas que tratan con alimentos. Las consecuencias pueden ser devastadoras, no solo por el riesgo que pueda suponer una mala reputación, sino por los riesgos de infección que existen. Almacenes, cocinas, despensas,… deben estar a salvo de cucarachas, roedores y otros insectos y microorganismos para evitar una infestación por plagas. Contar con medidas para el control de plagas y garantizar la higiene y desinfección es fundamental si no queremos llevarnos sorpresas.

Y no, al final no acabamos comiendo allí.

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