¿Qué es la procesionaria del pino? | Desinfestados

¿Qué es la procesionaria del pino?

    

La procesionaria del pino es una hermosa polilla de color grisáceo con bandas oscuras, bastante peluda y con un tamaño que va entre lo 30-50 mm en función de si se trata de machos o hembras. Esta polilla sin embargo, es una voraz devoradora de las acículas de pinos y cedros, pudiendo atacar a todas las especies presentes en la Península Ibérica aunque presenta predilección por los pinos laricio, canario y silvestre.

Su presencia en un pino se denota por la aparición, al final del otoño-inicio del invierno, de los típicos bolsones que forman las larvas gracias a la seda que generan, lo cual les permite, junto con su comportamiento gregario, resistir los rigores del invierno. Para aquellos que en estos momentos vean dichos bolsones en sus pinos y no hayan llevado a cabo ninguno de los tratamientos que se pueden realizar en las fases anteriores todavía hay esperanza.

Las larvas de procesionaria pasan por cinco fases pero en la parte más dura del invierno estas se encuentran en el cuarto estadío larvario. En este momento la actuación que se puede llevar a cabo para proteger a sus pinos de la defoliación que les pueden producir las orugas al inicio de la primavera es la corta de bolsones y quema de los mismos, sistema este que permite destruir las orugas existentes en su interior. No obstante, debido a los pelos fuertemente urticantes de las orugas esta acción debe ser realizada no solo con medios de poda específicos que permitan acceder a las ramas más altas, si no además, con los adecuados equipos de protección , tanto cutánea como respiratoria , que eviten el contacto o inhalación de los pelos urticantes que las propias orugas llegan a liberar intencionadamente al sentirse amenazadas.

La corta de los bolsones puede sustituirse, bien en los casos en los que el acceso a los bolsones más elevados es muy dificultoso, o bien por que el inicio de la primavera se ha adelantado y por tanto las larvas han pasado ya al quinto estadio en el que permanecen mayoritariamente sobre las acículas ingiriendo estas vorazmente, por la pulverización dirigida a los bolsones y acículas de insecticidas. De esta forma al contactar e ingerir el insecticida las orugas mueren antes de dar lugar a sus famosas hileras con las que bajan a través del tronco de los árboles y se dirigen a una zona clareada del suelo donde se entierran para pupar y dar lugar así a la siguiente generación.

La imagen que acompaña a este artículo ha sido publicada bajo licencia Creative Commons y pertenece a E.R.R.