Procesionaria: historia de la oruga | Desinfestados

Procesionaria: historia de la oruga

    

Todo empieza  en la época de calor entre los meses de Julio a Septiembre. Los adultos que han permanecido en forma de pupa enterrados a unos 10 cm de profundidad en los claros del bosque emergen.  Primero lo hacen los machos y luego las hembras. Al salir se van a las matas más cercanas para “estirar las alas” y así poder volar para buscar pareja y llevar a cabo la cópula. Para copular  la hembra se posa en una rama y libera una feromona sexual que atrae al macho.

La hembra tras la cópula volará hasta los árboles que previamente habrá seleccionado a través de la vista y el olfato para depositar los huevos. Cada una puede poner hasta 200 huevos en forma de racimo en las acículas de los árboles. Se posará en una y cogiendo ambas acículas los depositará de arriba abajo y hará el camino al revés hasta completar la puesta.

Entre 30 y 40 días después de la puesta empezarán a nacer las orugas, y lo harán en horas y de cada huevo nacerá una. Las orugas tienen un comportamiento gregario y su morfología y actividad vendrá determinado por la temperatura ambiente que será la que marcara los diferentes estadios por los que tendrán que pasar.

Las orugas tienen cinco estados larvarios de desarrollo de diferente duración. Solo nacer se desplazan hacia la base de la acícula donde ha producido la puesta y empiezan a tejer un bolsón. Al atardecer lo abandonarán para ir a alimentarse. Se comerán las acículas más tiernas e irán dejando un resto característico de acículas deshiladas y de hilos de seda. Tras alimentarse durante la noche vuelven al bolsón que volverán a tejer. Esta rutina la desarrollarán mientras estén en los diferentes estadios de oruga.

Hay que tener en cuenta que no soportan una temperatura superior a 32ºC y por debajo de 25ºC y por lo tanto siempre buscaran las zonas con más sombra de los árboles para evitar las temperaturas altas. Dependiendo de la disposición del alimento y de la ocupación, se desplazaran tejiendo los bolsones provisionales a cada final de su jornada, siguiendo su rutina habitual, por todo el árbol o por los árboles cercanos. Pensar que en un bosque muy tupido, los árboles están juntos unos con otros facilitando el desplazamiento a través de ellos.  Solo al tercer estadio que coincide con la época fría de diciembre, empiezan a tejer los bolsones definitivos en las ramas más soleadas de los árboles para aprovechar toda la insolación y soportar la temperatura invernal.

Como hemos comentado antes, pasan por cinco estados larvarios y por este motivo realizan cuatro mudas. Cada vez que pasan de un estadio a otro están dos días sin alimentarse. El primer segundo y tercer estadios son de 10, 15 y 30 días respectivamente. Conforme van realizando el proceso van aumentando de tamaño y cambiando de color pasando del inicial verdoso al amarillo o naranja que ira oscureciéndose en los estadios finales.

También varían su pilosidad que va aumentando conforme pasan estadios, siendo escasa en el inicial y más abundante en el resto. Es importante saber que en el segundo estadio tienen un color como anaranjado y que si se observan bien se pueden ver unas manchas negras. Cuidado con ellas ya que estas manchas son los receptáculos donde llevan los pelos urticantes que soltarán solo en el caso de que se sientan amenazadas. Niños, animales de compañía y adultos, curiosos ellos o sin querer, se pueden buscar un buen problema si las molestan, ya que lanzan los pelos al aire y pobre del que este cerca ya que son los causantes de las alergias o las irritaciones de los ojos y la nariz. Pero no solo hay que tener cuidado con sus pilosidades sino que además no hay que tocar ni los bolsones ni los árboles infestados.

En las zonas frías las orugas pueden permanecer en el cuarto estadio esperando hasta que la temperatura se vuelva algo más suave  y será entonces cuando muden al quinto y último estadio. Por el contrario en las zonas calidas se acortan los ciclos.

Es en último estadio cuando las orugas se alimentan más intensamente y es cuando producen los mayores daños pudiendo llegar incluso a defoliar los bosques si la infestación es muy severa.

Llegado este punto y cuando las temperaturas alcanzan unos 20ºC, dejan de alimentarse unos días hasta que  una mañana  deciden abandonar el bolsón y  pasan a agruparse en el tronco del árbol, hasta que una de ellas, una hembra para mas señas, inicia la bajada del mismo acompañada de las demás. Todas van unidas a la anterior que las precede realizando así la conocida procesión. De esta forma se van desplazando buscando las zonas despejadas de los pinares hasta que la oruga que hace de guía se para. Llegado este momento se agrupan y empiezan a enterrarse a una profundidad entre 10 y 15 cm dejando como único rastro de su paso la tierra removida. En las zonas frías buscan los claros del bosque para hacer el enterramiento y en las zonas cálidas buscan las zonas con sombra.

Cada oruga tejera sobre si misma un capullo y entraran en fase de prepupa. En tres semanas realizaran los cambios y mudas que les llevaran a la fase de crisálida que en su día darán lugar a los adultos. Durante la etapa de pupa entraran en diapausa, reduciendo su metabolismo al mínimo. La duración de esta etapa dependerá de la alimentación que hayan llevado a cabo. Si ha sido correcta esta fase durará cinco meses, y si por el contrario alguna fase larvaria ha variado debido a las temperaturas invernales, la diapausa puede variar y la fase adulta se retrasará. De todas formas, las pupas pueden estar uno o más años en diapausa sin perder el reloj biológico.

Al ver los bosques atacados a uno le da la impresión de que se han perdido pero la verdad es que no es así y con el tiempo se recuperan. Las defoliaciones se producen en invierno y en la primavera los pinos solo ven alterado su normal desarrollo ralentizándolo. Se ha comprobado que un bosque defoliado puede revertir la situación en cuatro años ya que los pinos extraen de sus reservas la fuerza para rebrotar.

En cuanto a las preferencias sobre los bosques a defoliar, prefieren los pinares jóvenes o repoblados antes que los bosques con árboles de cierta edad y  siempre buscando los pinos de los valles a los de altitud como el pino silvestre, que solo es atacado en las épocas en que los inviernos son más suaves. Normalmente suele atacar los pinos laricios que están situados a poca altitud y cuyos bosques son los que sufren mayores daños. Tampoco hacen ascos a los cedros y abetos a los que también pueden incluir en su dieta.

De todas formas la naturaleza siempre busca el equilibrio y como podéis imaginar también tienen sus enemigos como los insectos  parásitos que  pueden ser o no específicos, pájaros como los carboneros o mamíferos como el lirón, un roedor que se puede alimentar de las pupas.

Otras opciones más drásticas para acabar con ella son los tratamientos fitosanitarios como productos inhibidores de quitina que atacan a las orugas interrumpiendo su normal proceso de desarrollo, productos que se pueden aplicar directamente a los bolsones o los tratamientos con insecticidas biológicos como el Bacillus thuringiensis que se aplica sobre las acículas y actúa por ingestión en los primeros estadios de la oruga.

Otra forma de ataque seria también el realizar capturas de mariposas macho mediante trampas de feromonas que se colocan antes de que se surjan los adultos, pero con la salvedad de que las podemos llevar a cabo cuando las infestaciones no son muy severas; y por último también podemos eliminar los bolsones. Todos estos tratamientos dependerán del estadio en el que se encuentre la plaga y de la época del año.