Prevención para que Gulliver no caiga en las redes de los liliputienses | Desinfestados

Prevención para que Gulliver no caiga en las redes de los liliputienses

    

Son pequeños, a veces diminutos e imperceptibles a la vista, hábiles, y, en muchos casos, con una organización social casi perfecta. Con roles muy definidos en la estructura de sus poblaciones, el éxito de las acciones en grupo de los insectos está asegurado. En esta vorágine de dimes y diretes actual, incluso resulta envidiable la buena gestión de las comunidades insectívoras. A priori, todo ventajas. Discretos, veloces y eficaces; ordenados, trabajadores y nada conflictivos. Un sueño para cualquiera. No obstante, ¡ojo!, no todo iba a ser rosa.

Cuidado con los insectos, porque muy bondadosos entre los de su especie, pero muy dañinos con los que no comparten su fisonomía. Un riesgo que no sólo tienen que asumir los de su tamaño, sino que los Gulliver de esta historia también han de tener mucho cuidado con estos liliputienses, pues a la mínima amanecen maniatados, rodeados de pequeños seres y sin saber cómo librarse de ellos.

Por ello, no hay que caer en el error del gigante visitante de Liliput y confiarse, creyéndose infalible. Pues como en el cuento, la superioridad en tamaño no es garantía de éxito entre centenas de  miniaturas. Así que, observemos al enemigo, conozcamos su modo de operar y preparémonos ante su posible ataque. En una palabra: prevención. Y es que, nunca se sabe y la amenaza de plaga siempre está presente, por ello, como acaban de hacer en Huelva, de forma periódica debería realizarse un control de plagas y la recogida de animales vagabundos.

Y es que no todos los invasores aparecen y se alojan en los hogares solos, muchos prefieren viajar en transporte y se valen de los animales sin techo para conquistar territorios.  Por eso no es suficiente con mantener bajo control los pozos, embalses y edificios, sino también a los perros o gatos, entre otros, que vagan solos por las calles, de cuyo descuido se aprovechan los inteligentes insectos, pudiendo incluso nutrirse de ellos. Una vez más, Rentokil se presenta como el valiente superhéroe capaz de acabar con cualquier problemático vecino o visitante, dispuesto a demás a dejarse las vestiduras por los Gulliver en apuros.

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