Pobres palmeras... | Desinfestados

Pobres palmeras…

    

160582491Señores, nuestras palmeras ¡se mueren! y ustedes se preguntarán ¿por qué? Muy sencillo: tenemos una plaga, de las llamadas invasoras, el picudo rojo o Rhynchophorus ferrugineus, que allá por el año 1994 apareció por primera vez en España, en Almuñécar, y desde entonces se ha extendido por todo el litoral mediterráneo poniendo en jaque a nuestra querida y apreciada palmera canaria, Phoenix canariensis, entre otras.

Y es que este bonito escarabajo, pero a la vez cabroncete, siente una especial predilección por nuestras palmeras, que por otra parte no había catado en su vida hasta que llegó a España. Es más, la tiene tomada con los ejemplares machos más que con los ejemplares hembras, y es que en esto de las preferencias de unas plagas por unas especies u otras entran toda una serie de mecanismos muchas veces desconocidos para nosotros, pero que generalmente están relacionados con estímulos químicos, sustancias que generan inconscientemente las víctimas y que sirven para atraer a sus enemigos.

Pero, ¿por qué se están muriendo nuestras palmeras? Hay varios factores que están posibilitando que nuestros jardines, chalets y ciudades se estén quedando desprovistos de la presencia de esta bonita monocotiledónea que es la palmera. Por un lado, si, el picudo rojo las está matando y es el primer agente causal, pero a las plagas se las combate, con mayor o menor éxito pero se les combate. El problema principal es la descoordinación, la desinformación y la guerra comercial en la que se transformado la lucha contra el picudo.

Por un lado tenemos a los particulares que por desinformación o por la crisis económica no están tratando sus palmeras y por tanto están abocadas a su muerte y ojo, a ser un foco de infestación de las palmeras de los vecinos.

Por otro lado las administraciones públicas, que en algunos casos, hablando de organismos autonómicos, han malgastado mucho dinero en estudios para combatir al picudo cuya utilidad son discutible en ciertos casos. Y por otro, los municipios, que por un lado no tienen dinero para invertir en salvar las palmeras, o el dinero que invierten es insuficiente; unido a esto al desconocimiento de los métodos más eficaces para el control de la plaga, teniendo en estos momentos un batiburrillo de métodos y técnicas que están aplicando y mezclando con resultados dudosos.

Y es que, sinceramente es complicado decidir qué método es el más efectivo y cuál es el menos efectivo; ya que, el control de la plaga se ha convertido en (con perdón) una guerra comercial en la que cada casa comercial defiende su parcela, sus métodos milagrosos, sus técnicas novedosas, habiendo como en cualquier guerra, víctimas, y en este caso las víctimas son nuestras queridas palmeras….

La solución contra el picudo no es única ni milagrosa, la solución pasa por la combinación de varios métodos complementarios entre sí, debiendo barajar todas las alternativas, empezando por el trampeo y acabando en la realización de tratamientos biológicos (con nematodos y hongos entomopatógenos) y la lucha química en todas sus variantes. Pero hay que hacerlo, no vale escudarnos en la crisis, si nos escudamos nuestras palmeras pasarán a la historia.

 

 

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