El blog de Rentokil

Plagas que no hibernan

    

Plagas que no hibernanYa han caído los primeros copos de nieve y es hora de preparar la hibernación. Mantitas en el sofá, calcetines de lana, pijamas poco atrevidos y glamurosos pero tremendamente gustosos y calentitos. El pack para combatir al frío está preparado. Una selección de películas, libros y amigos están esperando para disfrutar de las tardes invernales junto a nosotros de las golosinas, chocolates, cafés y tés que ya hemos empezado a almacenar en la despensa. A partir de ahora nuestro hogar es el lugar más agradable en el que queremos estar. Ahora bien, no somos los únicos. Esa atmósfera de calidez y bienestar creada para las épocas de lluvia, viento y frío atrae también, más que nos pese, a pequeños seres vivos a los que no invitamos pero que nos cuesta mucho trabajo echarlos.

Y es que aunque las moscas y mosquitos, pulgas y garrapatas, prefieran las altas temperaturas, el sol y las barbacoas veraniegas. Los hay que se adaptan al medio y cuando el frío aterriza en las ciudades, lejos de abandonarlas y desaparecer, ocupan pequeños rinconcitos de nuestros lugares favoritos en esta época, nuestra casa. De esta forma, pasamos del ‘hogar dulce hogar’ a la casa de los horrores. ¿Pero cuáles son las plagas de invierno? Las cucarachas, haciendo gala de su título de ‘campeonas de las plagas’ en España, y los roedores, orgullosos ganadores del segundo lugar de este ranking, son quienes mejor se adaptan; quienes se van acercando al calor de la chimenea y el resguardo de techos entre el otoño y el invierno.

Así, mientras las crisálidas de los insectos están esperando las buenas temperaturas para eclosionar y empezar su temporada, las ratas, los ratones y las cucas se hacen su hueco entre las cámaras de aire de los techos, huyendo de los desagües y demás sitios húmedos donde les gusta desenvolverse, para pasar un agradable invierno al calor familiar de los humanos. Una vez que sabemos que no estamos a salvo ni bajo un manto de nieve y hemos identificado a los pequeños, pero no por eso menos peligrosos, invasores, ¿qué podemos hacer para prevenir una plaga invernal?

Lo más importante es cerrar los accesos a ese hogar calentito que tanto están añorando los roedores, por ejemplo. Para ello, sellar puertas y ventanas, asegurándonos de que no quede ningún resquicio por el que alguno de esos diminutos seres vivos puedan acomodarse en casa. Otro aspecto muy importante a tener en cuenta para evitar la incómoda visita es el orden y la limpieza; cuanto menos  desperdicios acumulemos, menos probabilidad de infestación tendremos. Entre estos consejos no puede faltar tampoco la reparación de goteras y filtraciones, ya que la humedad crea ambientes propicios para la proliferación de insectos; así como tampoco hay que olvidar no dar ni comida ni bebida. No hace falta hacerlo directamente, basta con dejar migas de pan por en la mesa o restos de alimentos en el alimento. Estos ‘carroñeros’ ya se encargarán de encontrarlos e ir engordando.

Dicho esto, ni en invierno ni en verano, ni con frío ni con calor. Poco le importa la época del año a las plagas de insectos y pequeños mamíferos. No hay que bajar la guardia, porque si nosotros estamos a gusto en casa, ellos también pueden estarlo.

 

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