Plagas emergentes: cotorra argentina

    

Desde siempre los organismos plaga, al igual que muchísimos otros entre los que se incluye la propia especie humana, tienen vocación planetaria, solo las limitaciones geográficas (cordilleras, océanos, ..) y climáticas son las que históricamente han puesto límites a su dispersión. Estas limitaciones han ido diluyéndose y perdiendo eficacia con el desarrollo de las comunicaciones y el incremento del comercio a nivel mundial. Claros ejemplos de ello son los diferentes tipos de cucaracha que viven entre nosotros y cuyo origen es tropical o la rata común (Rattus norvegicus) de procedencia asiática, por citar tan solo dos ejemplos por todos conocidos.

Este tipo de “migraciones” o “colonizaciones” siguen teniendo lugar en nuestros días, y con mayor intensidad si cabe que en el pasado pese a todos los esfuerzos que se realizan para mitigarlas. Actualmente hay numerosas especies que han aparecido recientemente en nuestro medio natural y /o urbano, asociadas al transporte de mercancías, introducciones voluntarias por parte de particulares, … y muchas de ellas empiezan a ser consideradas plaga ya que su capacidad de adaptación les ha permitido tener un relativo éxito poblacional. Entre estas especies se encuentra la cotorra argentina  (Miopsitta Monachus).

Esta especie es oriunda del centro y norte de Argentina; Uruguay; Paraguay; parte de Bolivia; y la parte sur de Brasil limítrofe con los anteriores países, donde ocupa bosques de sabana semiárida, matorral de vegetación,  áreas abiertas con árboles dispersos, etc siendo siempre un elemento imprescindible para su desarrollo la disponibilidad de árboles para la construcción de nidos.

La cotorra argentina es un miembro de la familia de los loros (Psittacidae), su longitud es de 28-31 cm., su porte algo menor y más estilizado que el de una paloma y su coloración general verde brillante con la frente, mejillas, garganta y pecho de color gris. Emplaza los nidos en las ramas más altas de los árboles, siendo utilizados como dormitorios durante todo el año desde los cuales parten cada día en pequeños grupos. Al ser una especie altamente sociable es habitual que las parejas reproductoras constituyan sus nidos adosados a uno ya preexistente, formándose de esta forma un nido compuesto constituido por diversas cámaras cada una con su entrada independiente.

Su alimentación es muy variada incluyendo diversos frutos, hojas, larvas de insectos, semillas y pan  (este es uno de los factores que le ha permitido adaptarse perfectamente en los entornos urbanos).

En nuestro país esta especie ocupa generalmente medios urbanos, frecuentando parques, jardines y donde nidifica preferentemente sobre árboles (utilizando una notable diversidad de especies para ubicar los nidos), aunque también puede hacerlo sobre elementos estructurales caso de farolas, torretas eléctricas, … .

La aparición de esta ave en España se remonta a los años 70 y se debe al escape o liberación de ejemplares mantenidos en cautividad consecuencia del elevado comercio de esta especie que ha tenido lugar en  las últimas décadas. Los principales núcleos de población se encuentran en el litoral mediterráneo (fundamentalmente en Barcelona, con más de 2500 ejemplares y crecimientos anuales en torno al 8 %, Valencia, Málaga, Sevilla e Islas Baleares) y en algunas ciudades del interior caso de Madrid.

La mayor preocupación asociada a esta especie viene dada por  lo ruidoso de su actividad así como por el gran tamaño que pueden alcanzar los nidos , especialmente los nidos compuestos, lo cual hace que pueda llegar a producirse la rotura de ramas con los peligros que esto supone para los viandantes. Estos motivos, junto con los daños que pueden producir en zonas de cultivos, han hecho que haya sido incorporada recientemente al catálogo español de especies exóticas invasoras el cual autoriza e insta a las administraciones al establecimiento de protocolos de actuación tendentes a conseguir una erradicación  de dicha especie, para lo cual normalmente se recurre a técnicas de captura y/o eliminación de nidos.

La foto que ilustra este artículo se ha publicado bajo licencia Creative Commons y pertenece a Tamara k.

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