No importa que llueva o escampe, hay termitas para todos | Desinfestados

No importa que llueva o escampe, hay termitas para todos

    

Hace unos días os animábamos desde aquí a ayudarnos a mantener controlada la población de termitas en nuestro país a través del #mapadeplagas que estrenó Rentokil Initial hace tan solo unas semanas. Con el cerco cada vez más cerrado y delimitado, es hora de recordar las nefastas consecuencias que puede acarrear una plaga de estos xilófagos en el mobiliario. Efectos que pueden llegar a dañar el Patrimonio de las ciudades, como es el caso de los retablos de madera de las iglesias. Esta misma semana, le ha tocado a la basílica de San Gregorio Ostiense deshacerse de las termitas que estaban devorando, de forma casi invisible, su retablo, dejándolo vacío en su interior. Tratamiento, por cierto, adjudicado a los líderes en el control de plagas (sí, sí, al equipo de Rentokil).

Con este comienzo de la primavera tan lluvioso, las termitas se han puesto las botas. Aunque no hace mucho desde aquí recomendábamos un menú cargado de proteínas a base de estos insectos; lo cierto es que son las termitas de la madera húmeda las que se están disfrutando de una época de vacas gordas. Este grupo de xilófagos se alimenta de madera en descomposición como viejas cepas de árbol, troncos en descomposición y trozos de madera enterrada. Ahora bien, una vez ubicadas, se pueden pasar a estructuras sanas de maderas de los edificios. Éste es el caso de los retablos, señas de identidad de la cultura y el arte de nuestras ciudades, acechados por las hambrientas termitas.

Pero como siempre, con el minúsculo mundo animal no puede bajarse la guardia, ni confiarse. Y si este año la humedad hace que los insectos proliferen y se desarrollen en unas fantásticas condiciones, para cuando el agua amaine y la madera se seque, ¡ojo!, que también hay termitas de la madera seca. Este grupo es más discreto y silencioso, sólo pueden localizarse a través de los excrementos que salen de las estructuras infectadas. Y es que, los xilófagos, que como los gatos temen al agua, amplían sus nidos comiendo a la madera en todas las direcciones, de tal forma que con el tiempo dejan una pieza de madera de aspecto normal, pero sin embargo hueca.

En definitiva, no importa si llueve o escampa, las termitas siempre encuentran alguna condición favorable que anima y beneficia su invasión. Por ello, aunque cada vez las tengamos más controladas, no hay que olvidar que los insectos, también cada vez más, se hacen inmunes a los remedios humanos para eliminarnos. Así pues, ante problemas de este tipo, la mejor solución es contar con el asesoramiento de especialistas en tratar con este tipo de invasores. Los negociadores de Rentokil Initial no se dejan engañar y siempre acaban echando de las zonas que no le pertenecen a termitas y demás insectos, aves o pequeños mamíferos que se empeñan en estropear nuestra vivienda o negocio.

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