Mis bichos 2 | Desinfestados

Mis bichos 2

    

Tal y como indiqué en mi anterior artículo “Mis bichos”, después de contaros las plagas que han pasado por mi casa, el catálogo de especies lo tengo que completar con las que hemos tenido durante los últimos años en el chalet de mi suegro Andrés (espero que no se enfade por contar ciertas intimidades, aunque no lo creo porque es una bellísima persona, además de manitas, lo arregla todo). El que diga que no tiene bichos en su chalet o casa de campo ¡¡¡Miente como un bellaco!!! Os lo digo por propia experiencia, por el chalet de mi suegro han pasado todo tipo de bichos tanto de dos, cuatro, seis y ocho patas. Cuando nos llama un cliente diciendo que tiene hormigas en su casa de campo siempre me quedo con las ganas de decirle…”ay señora, si yo le contara, lo de las hormigas es lo de menos, si supiera usted…”. El chalet es mi laboratorio particular donde pruebo nuevos productos y técnicas. Lo último que he testeado ha sido una trampa de feromonas para Picudo Rojo. Está ubicado en la localidad de Olocau (Valencia), origen en el 2004 del primer foco de picudo de la Comunidad Valenciana por lo que la presencia de esta plaga se hace presente en cualquier rincón de los alrededores por la presencia de incontables palmeras con síntomas evidentes de ataques o directamente muertas.

Polillas. Nuestra primera experiencia con las plagas fue la presencia de innumerables ejemplares de polillas (posiblemente alguna especie de Spodoptera sp.) que surgieron de repente; indagando pudimos comprobar que los estados inmaduros de estas (las orugas) se estaban comiendo la grama, que no césped (mucho más delicado), prácticamente en varios rodales del terreno. Solución: mochilita con un piretroide y a por las orugas. Ha sido la única vez que se ha producido este problema.

Avispas. Son habituales, sobre todo la común Polistes gallicus, ya que estamos en el campo y además rodeados de otros chalets. En alguna ocasión hemos localizado algún avispero, e incluso un avispero dentro de la cámara de respiración del tejado, el último este verano cerca de las piscina. Y yo dando consejos: cuidado, hay que tratarlo a primera hora del día que es cuando las avispas están dentro del avispero, atontolinadas y es difícil que salgan a picar. Consejos que cayeron en saco roto, porque ese mismo día mi suegro:

  • Ya está.
  • Ya está ¿qué?
  • El avispero, que ya me lo he cargado.
  • Miro mi reloj: 13:15 del mediodía.

Afortunadamente no hubo heridos… Recuerdo un año especialmente prolífico en cuanto a la presencia de avispas. Ese año probé una trampa específica de avispas que a pesar de la controversia de si funcionan o no, a mi me funcionó, y cómo…cientos de avispas fueron retiradas de la circulación por medio de la trampa. Eliminamos las que había en el chalet y en la contornada. El único problema de la trampa fue que cuando me demoraba mucho tiempo en cambiarla y limpiarla en vez de avispas atrapaba moscas las cuales depositaban los huevos  en la masa informe de cadáveres y teníamos un bonito panorama de cientos de larvas de moscas nadando y la verdad, agradable de ver no era. Otras plagas dentro de mismo orden de las avispas serían las hormigas, Lasius niger y otras especies. Aquí mi suegro es el especialista. Guarda un botecito con unos polvos insecticidas que son mano de santo. Unos pocos en el hormiguero a en las vías de paso y adiós hormigas. En cuanto al polvito por lo mínimo será malation, a saber. Sólo en dos ocasiones han aparecido en el interior de la cocina, y han sido controladas de una forma más “fina”.

Mosquitos. Cómo no, no podían faltar, especialmente con la tirria que me tienen a mí personalmente. Tenemos dos especies: Culex pipiens o mosquito común del que no he conseguido localizar ningún foco en el chalet, pero haberlos “haylos”. Y Culiseta longiareolata, esta última en la piscina, cuando ya la dejamos sin tratar tras el verano. De las dos especies la que más guerra me da, y digo me da porque cuando estoy yo ya no pican a nadie mas, es el mosquito común. Fijáos si mi familia confía en mi poder de atracción que nadie se pone repelente si yo no me pongo, pero ay si se me ocurre embadurnarme (normalmente después de la 3 ó 4 picadura), entonces se da la voz de alarma y se embadurna todo cristo comentando por lo bajini “este cabrón, no sé para que se tiene que poner repelente, ya no aguanta nada”, y es verdad, ya no aguanto nada, sobre todo cuando una mosquita decide picarme en un dedo gordo del pie, ese suele ser el detonante de la operación Autan (u otros igual de efectivos).

Moscas de todos tipos nos tienen que dar la comida, la siesta, la cena. Aparecen por todas partes y de diferentes colores: normales (Musca domestica), azules (Calliphora vomitoria), verdes (Lucilia sp.), ajedrezadas (Sarcorphaga carnaria),…aquí el control ejercido es mecánico. Una buena paleta de plástico en forma de mano (que se puede adquirir en chinos y supermercados) es suficiente para mantener a raya a estos insectos. Un movimiento rápido y certero es suficiente para dejar fuera de combate a estos insectos, complementado un buen pisotón, “por si las moscas”. En alguna ocasión he colocado alguna trampa de moscas siendo el resultado positivo, pero como se me olvidaba revisarlas y cambiarlas, al final la masa putrefacta que se creaba, y que había que vaciar, ¡puag!, me llevó a evitar su utilización.

Caracoles. No podían faltar, aunque en este  caso no los consideramos plaga y el método de control es rudimentario, recolección a mano. Y es que estos moluscos aparecen en cualquier sitio, en una ventana, en las puertas, el en cuarto de baño los más aseados, etc. Si al menos fueran “vaquetas” (Iberus alonensis) las podríamos reutilizar para hacer buenas paellas (si, una buena paella valenciana lleva vaquetas), pero no, suele ser el caracol común Helix aspera.

Procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) Efectivamente tenemos pinos, y como pinos estos pueden ser atacados por la procesionaria. Su presencia se hace presente hacia finales del mes de agosto cuando aparecen a incordiar atraídas por la luz de las farolas cuando estamos en la terraza. Luego, más adelante en el mes de septiembre-octubre se pueden apreciar acículas con una bonita vaina plateada que no son otra cosa que los huevos (los que pone la hembra, el macho aquí no pinta nada) de la procesionaria. La verdad es que hoy por hoy no hemos tenido que realizar ningún tratamiento para controlar la plaga, ya que si bien hace dos años observé numerosas puestas de esta mariposa, al final no se constituyó ningún bolsón, por lo que deduzco que la mortalidad natural, al menos ese año (2010) fue muy alta. En el 2011 no hubo tampoco incidencias.

Escolítidos. Siguiendo con los pinos, os puedo indicar que desde hace dos años hasta esta parte tenemos siete pinos menos uno. Y digo menos uno, porque sucumbió a un ataque a lo bestia de escolítidos. Los escolítidos (probablemente Tomicus piniperda – no llegué a observar ningún ejemplar adulto) son unos pequeños escarabajos xilófagos, que los muy cabroncetes (con perdón) se dedican a realizar unas típicas galerías por debajo de la corteza, llegando en algunos casos a matar el árbol. Cuando nos dimos cuenta que algo iba mal con el pino en cuestión observamos que estaba la corteza completamente agujereada y que por debajo de la misma estaba el tronco surcado por innumerables galerías. El escolítido ayudó a matar el árbol, pero me temo que este estaba debilitado y esta circunstancia la aprovechó el cabrito del bicho para atacar. El debilitamiento podía ser debido a que estaba en una zona de tierra sobre roca, y que debido al gran tamaño (sniffff…era el más grande y bonito de la parcela) había llegado un punto donde no tenía espacio para desarrollarse y alimentarse adecuadamente. La única ventaja que hemos conseguido de esta tragedia es que hemos tenido leña para varios años. ¡Descanse en paz!, su última voluntad es que le incineraran, o al menos eso es lo que entendimos nosotros.

Carcoma. Hablando de xilófagos, hace unos años nos enteramos de que teníamos la casa infestadita de carcoma (Anobium punctatum), no por que detectáramos esta plaga, sino porque una noche amanecimos mi suegro y yo con el cuerpo plagadito de picaduras (aquí mi suegro tengo que reconocer que fue solidario, no como en el caso de los mosquitos, que son todos para mí). Ante las picaduras, y la ausencia aparente del causante, yo, maniático en estos casos, y con la mosca tras la oreja, me puse a buscar carcoma, y, no sólo encontré evidencias, sino que estaban todos los muebles carcomidos. Aquí tengo que hacer un inciso: los muebles no eran ninguna maravilla, eran de los típicos que van sobrando en las casas y siempre pasa lo mismo….este para el chalet; por lo que eran, por así decirlo, cada uno de un padre y una madre. La carcoma no nos causó las picaduras. Estas fueron provocadas por un pequeño himenóptero de la familia Bethylidae: Scleroderma domestica. Curiosamente un parásito de la carcoma, pero que mete unos picotazos de órdago a las personas. Solución: tirar la mayoría de los muebles carcomidos, y tratar convenientemente el resto, menos uno: una cómoda que fue a parar (je je je je) a la caseta donde dormía mi cuñado, y un día apareció también con picaduras. El mueble fue desechado finalmente.

Picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus). Como no, un buen chalet que se precie, y con palmeras, tiene que tener desgraciadamente esta plaga, y no íbamos a ser menor. ¿Se puede asegurar con certeza que una palmera no esté atacada por el picudo rojo? Yo, después de lo visto con nuestra palmera no me atrevo. Lo digo porque la palmera, Canaria, estaba preciosa con sus palmas todas tiesas y verdes sin ningún síntoma aparente, pero un buen día mi querida suegra (no, no es peloteo, es de todas mis suegras la que más quiero) oyó al pasar junto a la palmera unos ruiditos “ñam ñam…” provenientes de la palmera. ¿Y a que no sabeis qué eran? Sí, lo habeis adivinado, decenas de larvas de picudo que se estaban poniendo ciegas de “nuestra” palmera. ¡Hasta aquí podíamos llegar!. Cogimos la motosierra, la saneamos (a tomar por … el picudo y sus larvas), y desde entonces, debidamente tratada, no hemos vuelto a tener incidencias, salvo los adultos que llegaban a ella en su intento de atacar y sucumbían bajo la sobredosis de insecticida aplicada. Dada la situación también decidí testear una nueva trampa para picudo, colocada debidamente apartada de la palmera para que los mamoncetes de los picudos no pudieran despistarse. Los resultados espectaculares, retiré picudos de nuestro chalet y de la contornada con un restado de unos 120 ejemplares más o menos de los cuales sólo una cuarta parte machos (con su “bigote” en la punta de la trompa).

¿Qué pasa con las cucarachas y los roedores? También, también hemos tenido, pero de forma muy puntual. Que yo recuerde unos pocos ejemplares de Blatta orientalis en el garaje y un par de ratas (con una camada incluida). Ratones curiosamente no he visto nunca. Realmente las plagas “normales” no nos han causado nunca grandes molestias. Por último indicar que aparecen de vez en cuanto otras plagas como arañas, pececillos de plata, e incluso la sospecha (nunca comprobada) de la posible presencia puntual de pulgas debido a que los gatos en las urbanizaciones no conocen la propiedad privada y se mueven impunemente de unas parcelas a otras con todos sus ectoparásitos encima.

Lo dicho: Señora, ¿qué tiene hormigas?, ay si yo le contara….

  • Ana Carmen Aguirre
  • abanyuls@gmail.com
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