“Malditos roedores” por PDMR | Desinfestados

“Malditos roedores” por PDMR

    

Tras la nueva política de unificación del departamento de PRL en Rentokil-Initial he tenido la oportunidad de acercarme al fascinante mundo de control de plagas, más conocido como DDD (Desinsectación, Desratización y Desinfección). Quiero en este artículo subrayar aquellos aspectos que más me impresionaron sobre el mundo de las ratas y ratones.

“Malditos roedores”, aunque lo que realmente debemos maldecir es su par de incisivos, que no pararán de crecer en toda su vida. Las pobres ratitas y ratones no tienen más remedio que roer y roer: nuestros cables, las tuberías, la mercancía, ahhhh,… ¿Pero que queremos que hagan?

Las especies de ratas más frecuentes en España se diferencian especialmente por la longitud de su cola. La Rattus Norvégicus, (rata común), tiene las orejas pequeñas, el hocico chato y la cola más corta que la longitud de su cuerpo, aunque más gorda, (menudo consuelo); su pariente lejana, la Rattus Rattus, (rata negra o también llamada de barco), es más pequeña, con hocico apuntado, orejas grandes pero tiene la cola más larga, (las comparaciones son odiosas), cuerpo esbelto y… ¡¡encima morenitas!! (Menudo reclamo para las chavalas).

Por otro lado, para recordar el nombre técnico, del ratón más frecuente en España, basta con acordarse del famoso juego de cartas. Todavía está por descubrir qué fue primero el huevo o la gallina  -Mussss-, -¿A grande?-, -No, Mus Musculus,  y los he visto salir por detrás de esa estantería-. Suelen  tener la mitad de tamaño que las ratas, el hocico grande y la cola igual que su cuerpo, (proporcional, digamos).

Para poder detectar su presencia es necesario ser un buen detective, y revisar todos los indicios. Huellas dejadas en el polvo acumulado, (se verán con linterna en posición oblicua), manchas negras debidas al roce de los animales con la pared, daños de mercancías (atendiendo a la forma de la misma se puede diferenciar entre rata y ratón), olor característico (¡¡huele a rata!!), rutas marcadas en la vegetación, marcas en huecos o agujeros y  restos de excrementos. Estos últimos pueden además indicarnos si la infestación es reciente o antigua. Si encontramos excrementos todavía brillantes y blandos podemos asegurar, -“Elemental querido Watson”-, que estamos ante una infestación actual, ya que el excremento es más reciente. En una mirada más exhaustiva del tipo de excremento, podemos verificar su forma, y establecer si se trata de Rattus Norvégicus, en forma de huso y de 1 cm, de Rattus Rattus en forma de plátano (cola grande, excreciones en forma de plátano, que más se puede pedir…). Por el contrario, si el excremento es más pequeño y compacto, nos haría pensar que  se trata de un ratón. Aplastar el excremento y verificar si se convierte en polvo puede hacernos cambiar de parecer e identificar la presencia de murciélagos. (¡¡Pero que oscura que tienes la casa Manuel!!)

Para poder controlar una infestación de roedores tenemos que tener en cuenta algunas características que me parecieron muy interesantes a nivel de rodenticidas.

En primer lugar, los roedores, (más las ratas que los ratones), son neofóbicos, es decir, animales de costumbres, rechazan lo nuevo. Así que hay que envenenar los alimentos que ya comen, o, dejar un periodo de tiempo suficiente para que se acostumbren al rodenticida.

En segundo lugar, este rodenticida debe matar de manera retardada porque si el animal muere en el acto, los demás ni se acercan, “que listas las joías”.

En Tercer lugar,  es posible que se generen camadas de animales resistentes al veneno. ¡¡Superratón!!, en ese caso habrá que cambiar el rodenticida o aumentar la dosis.

Un buen rodenticida, por tanto, deberá ser capaz de producir una muerte poco cruel (evitar muertes sangrientas, muy dolorosas, etc.), que sea atrayente y aceptable para los roedores (jamón de bellota para el ratón vamos…), sin riesgos de envenenamiento secundario (que no mate al animal que se coma al roedor muerto, no nos carguemos a Tom, por favor) y que tenga un periodo de activación razonable, de 2 a 3 días para provocar la muerte, con lo que evitamos la timidez de los demás. (Pues a ver como comes con una cadáver a tu lado).

Para terminar, quiero destacar que a nivel de prevención de riesgos laborales cuando trabajamos en control de ratas y ratones deberemos tener muy en cuenta estos aspectos:

  • Atender a las normas de seguridad en caídas en altura, utilizando escaleras homologadas, revisadas diariamente. Verificar resistencia de falsos techos o cubiertas por las que debamos transitar. Usar arnés de seguridad en los ascensos y desplazamientos por zonas con riesgo de caída a más de dos metros.
  • Notificar cualquier lugar que por sus características pueda catalogarse de espacio confinado, lugar con una sola y pequeña apertura y con muy escasa ventilación. Tomar, en esos casos, las medidas idóneas para realizar el trabajo: evitar el trabajo en solitario, empleo de detectores de oxígeno, uso de equipo de respiración autónomo.
  • Verificar el corte de la tensión al entrar en instalaciones eléctricas, los roedores pueden dejar al descubierto cables por lo que se extremará la atención y se consultará al departamento de Prevención el protocolo a seguir en cuartos eléctricos.
  • Uso de equipos de protección adecuado, botas de seguridad, guantes de protección mecánica, mascarillas contra el polvo, mono de trabajo.
  • Sujetar los portacebos con cadenillas para poder levantarlos sin agacharse en una postura forzada.
  • Realizar levantamientos de alcantarillas y otros elementos evitando los giros del tronco, flexionando las rodillas. Usar martillos y palancas para retirar las tapas sin tener que levantarlas a pulso.
  • Para evitar el contacto con sustancias nocivas y tóxicas deberemos controlar nuestros productos, evitando que estén al alcance de niños y de otras personas y animales, por ello, mantendremos los productos siempre en los portacebos, nunca los usaremos  sobre alimentos. Al terminar la aplicación nos lavaremos las manos tras retirar el guante de protección.

En fin, pobres ratas y ratones… y mientras los hámster pegándose la vida padre en el terrario…