Los virus son tan peligrosos como sus transmisores | Desinfestados

Los virus son tan peligrosos como sus transmisores

    

peligroNuestro refranero popular está lleno de sabiduría y una vez más encontramos en él otra verdad verdadera: “las buenas fragancias se guardan en frascos pequeños”. Pero todo refrán tiene su contrario, “aunque también el veneno”. No siempre son necesarios grandes artificios para conseguir grandes males, ni usar un cañón para acabar con un mosquito.

Las migraciones internacionales y nacionales contribuyen a la expansión y transmisión de enfermedades, creando virus más fuertes que mutan adaptándose a las condiciones que los rodean y evolucionando hacia una especia más fuerte y resistente. Como consecuencia se creó la declaración de enfermedades obligatorias (EDO); definidas como enfermedades transmisibles que los médicos están obligados a notificar al centro de salud correspondiente, por tener mucha importancia en la comunidad.

Estas actualizaciones son fundamentales porque se contempla tanto al virus en sí como a los transmisores que ayudan a su propagación. Uno de los campos más delicados en este aspecto son las que responden al mundo de la alimentación entre las que destacan enfermedades como la salmonelosis, campilobacteriosis (provoca gastroenteritis) y listerosis. Estas enfermedades se caracterizan porque todas tienen un origen alimenticio, lo que implica un error humano a la hora de procesar los víveres que consumimos y un descuido en un elemento tan importante y vital como es la alimentación.

La industria alimentaria tiene bastante responsabilidad en este asunto, pues el uso abusivo de biocidas incrementa la resistencia de las bacterias. Un estudio liderado por Rosa Capita probó que una exposición superior del virus E.Coli al nitrito de sodio (componente que suele usarse para su erradicación), lo volvió inmune a 14 de los 29 antibióticos que se usan para combatirlo. Esta acción se produce de manera involuntaria, muchas veces, por un uso abusivo de desinfectantes en entornos alimenticios.

El problema va más allá, pues las enfermedades se valen de vectores para propagarse. Debemos entender por vectores todos aquellos factores (insectos, bacterias…) que ayudan a la expansión del virus, como sucede en el caso de la encefalitis, la fiebre recurrente transmitida, la fiebre exantemática mediterránea y latularemia, todas ellas transmitidas por la picadura de la garrapata. No debe cundir el pánico ni la alarma social, no se trata de enfermedades mortales ni infecciosas a niveles alarmantes, pero sí debemos tener cuidado para evitar su contagio.

Es cierto que como ciudadanos tenemos limitaciones para controlar o saber hasta qué punto todos los productos que consumimos son seguros y están libres de gérmenes, pero también es verdad que parte de este contaminación (su mayor parte) sí es controlable por el ser humano. Todos los insectos arrastrantes como son las arañas, las chinches, las cucarachas, las hormigas o las pulgas son fácilmente controlables y su desinfección se convierte en una acción sencilla y segura cuando se confía en profesionales como Rentokil. De manera cómoda y rápida, conseguirán hacer de su hogar un espacio libre de bacterias y vectores, a través de la eficacia y eficiencia.

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