Los topos han cambiado las montañas por las llanuras castellanas | Desinfestados

Los topos han cambiado las montañas por las llanuras castellanas

    

Llanura de Castilla y LeónDurante los últimos cuarenta años los topillos campesinos (Microtus arvalis) han supuesto un problema periódico para los castellanoleoneses de cinco en cinco años. Según un estudio realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), desde la década de los ochenta esta especie de topo ha repetido puntualmente su dinámica cada lustro. De la investigación se extrae que existe una pauta de repetición en las plagas de topillos que sufren los campos de Castilla y León. Otra de las principales conclusiones es el éxodo de la montaña a las regiones agrícolas.

Los topos, aunque prácticamente ciegos y pequeños, han colonizado la meseta norte de la Península en apenas cuatro décadas. Sin embargo, la zona en la que desarrollaban su existencia ha variado notablemente. Estos mamíferos han cambiado la tranquilidad de las montañas por las extensas llanuras dedicadas a la agricultura en las provincias de Castilla y León. Actualmente, los topillos campesinos se han convertido en una plaga causante de numerosos daños en los cultivos y, en algunos casos, transmisores de algunas enfermedades a los humanos; la tularemia es una de ellas. Se trata de una enfermedad producida por la bacteria Francisella tularensis, capaz de resistir en agua más de tres meses (a temperaturas de 13-15 ºC) y de persistir en cadáveres de animales hasta cuatro; pero que, sin embargo, posee muy baja resistencia a los desinfectantes comunes.

Los investigadores del CSIC estiman que el cambio de las montañas por los campos se debe a la variación en los usos del suelo. Además, el reciente estudio también nos explica cómo fue el traslado de los topillos. “Los resultados del estudio muestran que el proceso de colonización de la cuenca del Duero fue muy rápido, duró menos de 20 años, y que afectó a varios millones de hectáreas. La expansión desde las zonas tradicionales, más húmedas hacia las llanuras agrícolas, más áridas, podría estar relacionada con un incremento de hábitats muy favorables para la supervivencia de esta especie de roedor, como la alfalfa y los cultivos de regadío”, según narra François Mougeot, de la Estación Experimental de Zonas Áridas del Centro de Investigación.

Gracias a la investigación llevada a cabo por el CSIC, instigada por las continuas plagas de esta especie de la familia de los talpidos que asolan a Castilla y León, podrá anticiparse los riesgos y optimizar los métodos de control frente a nuevas invasiones. De esta forma, los problemas causados por los topillos serán menores y la convivencia con los ciegos mamíferos más cordial.

En casa, también pueden aparecer topos, cuyo principal problema son los desperfectos que causan en los jardines al cavar sus túneles. Las toperas y los caballones que se construyen los topillos para desarrollarse acaban arruinando el césped y las flores, mientras que sus túneles afectan a las raíces de las plantas jóvenes y desentierran piedras que pueden estropear la maquinaria de jardinería. Los sistemas y métodos de control de esta plaga son complicados, de ahí que mientras que los productos de uso no profesional pueden tratar los pequeños problemas con topos, probablemente sea necesario un servicio profesional de control de plagas para apariciones mayores de topos en su terreno.

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