Los piojos son tan antiguos como el saber | Desinfestados

Los piojos son tan antiguos como el saber

    

Los piojos siempre han existidoLa literatura se concibe como una fuente de sabiduría de la que brotan recuerdos, experiencias y, sobre todo, nuevos sueños que alcanzar con ilusión y deseo. Es majestuosa y desprende sabiduría, fiel compañera de viaje del hombre desde sus primeros pasos. Pero desgraciadamente no sólo ella nos acompaña en este viaje, sino que unos pequeños granujas llevan con nosotros desde tiempos inmemoriales también, los diminutos y odiosos piojos.

Podemos encontrar en sus escritos referencia a ellos, bien sea de la mano de grandes autores como puede ser Correas “Dice el piojo a la pioja: -¿Adónde vas, compañera? -A tierra de hombrera; es sabrosa, mas es peligrosa. Tierra de hombrera es hombros y pescuezo, adonde fácilmente se echa la mano y se toma el piojo que pica. Conforme con esto, carne de pescuezo es la sabrosa, mas es peligrosa; la pulga tras la oreja, con el diablo se aconseja”. O de nuestro refranero popular, “cabeza casposa, poco piojosa”.

Increíble pero cierto, estos pequeños granujas nos han acompañado a lo largo de nuestra historia y se han ido haciendo cada vez más fuertes, y un elemento que no puede faltar en las escuelas y grandes centros públicos. Por ello debemos estar alerta y ser precavidos en cuanto veamos cualquier síntoma como un picor constante en la cabeza u oigamos la noticia de que hay un brote.

Pero el problema va más allá. Los  sobre las personas que tienen piojos son tan antiguos y están tan arraigados, que una realidad de sencilla solución empeora y se convierte en un escenario difícil para la eliminación de los mismos. Son muchos los falsos mitos que nos rodean: desde que significan falta de higiene, pasando por que la longitud del pelo influye a la hora de coger piojos hasta que se convierte en misión imposible desinfectar la casa.

La solución comienza por reconocer y tratar el tema con la sencillez que merece, pues son un elemento más que conforma parte del equilibrio de la naturaleza. Para ello los padres deben afrontar el tema y no sentirse avergonzados como demuestra el estudio realizado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria(SEPEAP) y el Centro de Información de la Pediculosis. En él uno de cada cinco españoles reconocen sentirse avergonzados si su hijo tuviera piojos. Sentimiento irracional cuando es posible contagiarse por la utilización de una misma horquilla o gorra, acto que los niños hacen con frecuencia.

Son muchos los tratamientos que existen para la eliminación de los mismos y, sobre todo, sencillos de aplicar. En las farmacias podrán aconsejarte cuál es el mejor champú y qué indicaciones debemos seguir como lavar la ropa a más de 50 grados, todos aquellos enseres que no puedan lavarse deben tenerse en cuarentena. Para ello basta con introducirlos en una bolsa de plástico bien cerrada pues los piojos no pueden estar más de 4 días sin comida o comprar nuevos peines, horquillas y peines si se puede ante la duda.

La literatura nos muestra una vez más que la lucha ha sido un continuo a lo largo de todas las épocas, así lo Jean Echenoz en su novela 14’, “la vida en las trincheras en la IGM se basaba en la lucha contra piojos y ratas, el hambre, los vómitos, las intoxicaciones por el gas, el barro, el frío y la angustia”.

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