Los insectos Padre también tienen su corazoncito | Desinfestados

Los insectos Padre también tienen su corazoncito

    

chinche-acuatica-gigante1Hoy es el Día del Padre. ¡Oh! Pero qué bello momento! ¡Qué explosión de amor! Es un día tierno para disfrutar de nuestro progenitor…agasajarle con mimos y regalos, nada que no hagamos el resto del año por cierto, e incluso salir a celebrar en familia.

Eso es justo lo que debe pensar la Chinche Acuática. ¡Habrase visto mayor expresión de amor filial que llevar a sus pequeños a sus espaldas! Sí, sí es una cosa la mar de curiosa.

Este tipo de chinche, considerada la más grande del mundo, soporta sobre su dorso los más de 100 huevos que deposita la hembra. De otro modo, no sobrevivirían a sus depredadores.

Así es que este pequeño, ¡qué digo!, este gran insecto, para defender a sus futuras crías de perecer antes de nacer, se defiende con el más doloroso de los picotazos, incluso más que el que puede provocar un arácnido. Los expertos aseguran que si la Chinche Acuática no actuase de esta manera, los huevos no tendrían posibilidad de desarrollarse.

Este artrópodo vive en charcos de agua donde hay corrientes. Cuando los charcos se secan las chinches encuentran un fondo de pequeños insectos con los que alimentarse. Y, mientras tanto, los huevos retienen el oxígeno necesario para su desarrollo, gracias a los ejercicios gimnásticos que realiza su padre, elevando su cuerpo dentro y fuera del agua.

Vamos que el símil humano del padre Chinche sería el hombre forzudo de los tradicionales circos. ¡Arriba, abajo, un, dos, un, dos!

Otro artrópodo que da la nota mayor en defensa de sus pequeñas es la cucaracha. Ains… de verdad que pensarlo da repelús, pero ¿sabíais que hay una variedad de esta “criatura” que protege a sus pequeños bajo sus alas? Hasta aquí, normal, ¿no? Lo raruno viene después, ¡Les permite alimentarse de su propia sangre hasta que alcanzan un tamaño decente para salir en busca de alimento! ¡Las vampiriza! Jolín con Drácula ¡Hasta donde ha llevado su mito!

¡No me digas, una especie de amamantamiento, pero no de leche sino de hemoglobina! ¡Qué asco, por favor! Por mucho que lo intento no soy capaz de imaginar, de forma tierna, a una cucaracha alimentando a sus crías.

Desde luego el reino animal está lleno de padres muchooo más amorosos. Fijaros sino en los tiernos pingüinos. Ellos sí que dan una entrega total a sus polluelos.

En concreto el Pingüino Emperador ¡Es el padre entre los padres! Son sacrificados y cariñosos. Los pingüinos recorren casi 150 kilómetros hasta el lugar del apareamiento.

Después de la fecundación, el Pingüino Emperador se encarga de incubar el único huevo que pone la hembra, de casi medio kilo de peso, durante dos meses.

Además, durante este tiempo, el papi amantísimo ¡No come! De manera que pierde del 40% de su peso corporal. ¡Qué envidia cochina, un “seudo embarazo con el que no engordar” y con premio!

Y para colmo de males, los pobres, soportan temperaturas de hasta 40 grados bajo cero. Eso sí, son muy listos y se agrupan para aguantar las gélidas temperaturas del invierno austral.

Una vez transcurrido los dos meses de incubación, el pequeño pingüino, rompe el cascarón del huevo y se protege en un pliegue abdominal que tiene su papá. Si llegado ese momento la mamá pingüina no ha vuelto de pescar en el mar, es el padre el que se encarga de alimentar al polluelo con una sustancia lechosa que segrega en su esófago.

Mamá se encargará de alimentar al polluelo a su regreso. Será entonces cuando papá pingüino pueda regresar al mar para alimentarse, pero volverá enseguida para disfrutar junto con su pareja de la crianza del pequeño.

¿Son o no son una ricura?

No obstante hay otras aves que también lo dan todo por sus crías.

Es el caso de las llamadas Aves Rhea. No se trata de un ave tan fiel como el pingüino. Es de naturaleza polígama, pero tiene claro que su labor tras la fecundación es construir nidos donde las hembras depositan los huevos, para después incubarlos y cuidarlos tras su nacimiento.

Pero aún hay más. ¿Conocéis a los playeros manchados? Su nombre científico es Actitis macularius. Es un ave de tamaño mucho más pequeño de los dos anteriores, pero que también se desvive por el cuidado de sus pichones. De hecho la hembra de esta especie tan solo copula con el macho para poner los huevos. Una vez puestos, la hembra se retira y es el padre el que se encarga de alimentarlos hasta que son adultos y pueden defenderse por sí mismos.

Lo que parece una obviedad, es que entre los artrópodos no es muy frecuente el cuidado parental, es más propios de ovíparos o de los octópodos e hipocampos, ¡lo que vienen siendo los pulpos y caballitos de mar de toda la vida! Donde este tipo de comportamiento es más habitual.

Aún así hemos encontrado uno más: el Escarabajo Pelotero. Este coleóptero después de elaborar la pelota de estiércol se aparea y es la hembra la que deposita los huevos en el interior de la pelota. A partir de ese momento el macho se encarga de cuidar a la prole.

En fin, como habéis podido deducir, el comportamiento amoroso de cuidado de nuestra descendencia, no es algo que solo ataña al ser humano.

La naturaleza es sabia y cada familia del reino animal hace lo imposible por perpetuar su especie. Cosa de la que nosotros nos alegramos, ¿o no? Claro no es lo mismo ver cómo proliferan especies que no supongan un riesgo para los humanos a tener una excelsa familia de plagas rondando nuestras vidas, hogares y trabajos, ¿verdad?

De modo que pongo fin a mi sentimiento paternal por los artrópodos, los desvinculo de cualquier personificación o prosopopeya y os animo a que recurráis a los expertos de Rentokil si os veis envueltos en medio de una reproducción masiva de insectos.

Aún así ¡Feliz Día del Padre!