Las chinches son objeto de diversos estudios | Desinfestados

Las chinches son objeto de diversos estudios

    

Las chinches son objeto de estudioAristóteles ya afirmó que el ser humano era un ser social por naturaleza y parece que compartimos ese rasgo con las chinches. Una investigación de EEUU demuestra que las chinches de cama viven en grupos compuestos por huevos, ninfas (fase de crecimiento) y adultos de diversas edades. Esta forma de vida les permite desarrollarse y crecer de forma más rápida, lo que implica beneficios fisiológicos como tener mayor humedad y mejor control de la temperatura del grupo. Además facilita encontrar pareja de manera más cómoda y sencilla. Este estudio se ha publicado en la prestigiosa revista Entomological Society of America.

Para demostrar esta hipótesis, el estudio de Carolina del Norte se basó en la cría de chinches de manera aislada y en grupo, observando y anotando todo lo que sucedía en su desarrollo. Los resultados son realmente llamativos, pues el grupo criado de manera social alcanzaban el estadio de adulto 2’2 días más rápido que las que vivían de manera independiente.

Parece fácil y lógico pensar que las plagas son preocupaciones de regiones denominadas como países del tercer mundo o países en vías de desarrollo, pero la realidad es muy diferente. Una plaga tan común como la de chinches es el día a día de cualquier ciudad, incluso de la más desarrollada del planeta. Esto se debe a que no importa cuán limpio mantengas el hogar, ya que estos pequeños insectos se pueden adquirir a cualquier objeto que lleves contigo como ropa o utensilios de viaje.

Y es que aún hay más. Este insecto se ajusta perfectamente al dicho “pequeñas pero matonas” y no en su sentido más literal. Pues científicos de la Universidad de Sheffield han dado con la clave de su existencia. El secreto de su supervivencia se centra en el hecho de que una sola chinche embarazada basta para crear una nueva plaga, ya que es capaz de reproducir de manera muy rápida a una gran cantidad de crías. Todas ellas pueden alimentarse de la sangre de una sola persona o animal, creando pequeños ejércitos listos para seguir con su misión de perdurar en el hábitat en el que se desarrollan.

Su diminuto tamaño, 5 mm aproximadamente, les permite esconderse en diversos lugares y hacer resurgir una especia que estaba erradicada como sucedió en Londres; donde se había controlado tu exterminación en la segunda mitad del siglo XX y que han resurgido a partir de los años 80.

Y es que las chinches no entienden de clase ni de lujo o quizás sí. Prueba de ello es la denuncia que le pusieron al Waldorf Astoria de Nueva York hace unos años, cuando una pareja de Michigan fue acribillada por estos pequeños bichitos durante su estancia.

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