La violenta pasión de las chinches | Desinfestados

La violenta pasión de las chinches

    

En los últimos años, según algunos, debido al cambio climático y, según otros, a la falta de control de equipajes y mercancías al viajar, la presencia de chinches en todo el mundo ha aumentado exageradamente. Desde la Anecpla (Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas) informan que en el último lustro la actividad de las empresas del sector se ha incrementado en un 70%. Ya se sabe, no hay mal que por bien no venga. Ahora bien, quizá las hembras de la especie, también los machos menos avispados, no estén muy conformes con esta noticia. Y es que por inofensivas que puedan parecer, que su tamaño milimétrico no nos engañe, pueden llegar a invalidar a su pareja tras la pasional cópula que realizan.

Las chinches se reproducen mediante inseminación traumática. Estos insectos a los que les gusta la noche por encima de todo, más aún cuando pueden pasarla entre las sábanas de un humano que desprende calor y dióxido de carbono, tienen una forma algo violenta de expresar su libido. En primer lugar, cuando el deseo les aborda no distinguen entre macho o hembra -puede ser ésta una prueba de que el fin del coito de los chinches no es solo reproductor, sino que responde a fines placenteros- y, por otro lado, la pareja elegida puede acabar infectada o invalidada tras el momento de pasión. Esto es así, por sorprendente que pueda parecer, porque su puntiagudo pene penetra en el exoesqueleto del otro, haciendo llegar el esperma directamente a la sangre. Y claro, la hembra no tiene más remedio que defenderse de su amante como si del ataque de un depredador se tratara.

Pero esto no es todo. Además de traumatizar a los de su especie al mantener relaciones sexuales, en cuanto a los humanos se refiere, las chinches tienen una parte vampiresca. Actúan de noche, se meten en nuestra cama y chupan nuestra sangre. Con este modo de hacer, bien podrían protagonizar algún best-seller. Pero  no solo son nocturnos, sino que además les encanta viajar. De ahí que su presencia y actividad aumente tras el paso de las vacaciones, cuando buscando climas templados se meten en nuestras maletas y cual polizones emigran. Un problema el que supone que las chinches que no solo atañe a los suyos.

Las chinches no distinguen entre clases, pueden aparecer en cualquier lugar en el momento más inesperado. Así que para evitar que nos pille desprevenidos y, por qué no, evitar también que se reproduzcan, con el perjuicio que entraña para sus parejas, es de vital importancia conocer las señales que indican su presencia y los efectos que pueden causar en nuestro hogar o negocio. Para ello, la mejor opción es contar con los servicios de profesionales especializados en el control y eliminación de plagas, como es el caso de Rentokil. Desde esta empresa, organización de referencia en el tratamiento de problemas con insectos y demás animales susceptibles de convertirse en un problema, recomiendan mirar bien las sábanas en busca de manchas de sangre, heces y pieles de las chinches, además de estar pendiente del olor dulce y desagradable que desprenden estos insectos que hay que eliminar. Tras conocer los escabrosos detalles del apareamiento de las chinches es mejor no dejarles entrar en nuestra cama.