La rata negra se va a los puertos | Desinfestados

La rata negra se va a los puertos

    

puertoLos españoles nos solemos decantar por la costa como destino turístico preferido para las vacaciones de verano. Los casi 8.000 kilómetros de costa que tiene España, tan variada en cuanto a arena, temperatura del agua y acondicionamiento de la playas son un atractivo ideal para los amantes del Sol (y los chiringuitos). Pero no somos los únicos.

No nos referimos solamente a los teutones y otros vecinos europeos que vuelta y vuelta, con libro en mano y jarra de sangría se exponen a los riesgos para la piel de sobra conocidos. Esta semana toca hablar de la rata negra. Y es que las plagas también llegan a la costa.

La rata negra, conocida como “Rattus rattus” (sí, parece que se quedaron sin más nombres), es un roedor muy poco deseado por los humanos y que habita principalmente en zonas costeras. Su especial atracción son los puertos a donde llegaron –y pueden llegar- a través de los barcos. De hecho, su origen real es asiático pero llegó a nuestro continente allá por el siglo VIII como polizón de los barcos mercantes de la época. De ahí se dispersó por los puertos de todo el mundo gracias a su facilidad de reproducción: normalmente tienen entre 5 y 10 crías por camada y llegan a tener hasta 6 camadas cada año al tener un periodo de gestación de apenas tres semanas.

Su adaptación a los diferentes hábitats no le ha resultado difícil. Y es que, aunque prefiere los climas cálidos, no le hace demasiados ascos a los puertos de cualquier parte de mundo. De hecho, la rata negra es considerada como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.

Los problemas económicos y sanitarios son evidentes. Su facilidad para trepar paredes y su vida al aire libre no solo hace que necesiten una media de 15 g de comida al día (dañando alimentos almacenados) sino que ha sido la rata asociada a muchas de las enfermedades más conocidas la historia: la peste bubónica transmitida a través de la pulga que la parasita.

La imagen que acompaña a este artículo ha sido publicada bajo licencia Creative Commons y pertenece a Dominique Sanchez.