La procesionaria y el pino, una relación de amor-odio | Desinfestados

La procesionaria y el pino, una relación de amor-odio

    

Hasta Galicia, lugar de peregrinaje para personas de todo el mundo, ha llegado una especie de pino, exótica e invasora. Se trata del pino Monterrey, conquistador ya de territorios tan lejanos y dispares como Chile o Australia. De América a Oceanía, se dejó por el camino al Antiguo Continente, así que en su vuelta por la Tierra ha retrocedido para disfrutar de Europa, parece que se le quedó la espinita de visitar al Apóstol. Ahora, explora los bosques de la comunidad gallega, para temor del autóctono piñeiro do país.

Los científicos gallegos ya han alertado de la amenaza que supone la expansión sin control del pino de Monterrey. Según avisan los expertos, tras varios años de estudios, esta especie foránea puede acabar con la flora nativa. Quizá sea precipitarse y el riesgo, aunque presente, no sea inminente. Y es que ya se están encargando unas orugas, peludas y con ansía de pino, de frenar su avance. Resulta paradójico que el mayor enemigo de los pinares, contra el que en otros lugares de la geografía española ya luchan, esté siendo el salvador de pino gallego.

Quizá sea la novedad, quizá ya estén aburridos del piñeiro do país, lo cierto es que el gorgojo y la procesionaria están salvando, cuanto menos retrasando, la conquista de Galicia a manos, o más bien raíces, del pino proveniente de la costa californiana. Mientras la especie autóctona es capaz de resistir, minimizar y tolerar los daños provocados por la peluda oruga, el Monterrey no puede aún soportar su presencia y se somete ante ellas. Así pues, por una vez y sin que sirva de precedente, los gallegos respiran aliviados al contar con la existencia de estos insectos, pequeños, con pelo, pero salvadores, por el momento, de su flora particular.

Ahora bien, la procesionaria no es un ángel y mucho es el daño que puede provocar en los pinos y también las personas. Las orugas se alimentan de muchos tipos de pinos, aunque no desprecia a cedros y abetos, lo que causa una seria defoliación y un gran daño a largo plazo. Pero no solo se caen las hojas prematuramente, la procesionaria además puede afectar a personas y animales, pues los pelos urticantes que la cubren son el causante de irritaciones de ojos y nariz y reacciones alérgicas.

No nos engañemos, una plaga siempre es dañina y perjudicial para el medio y para la salud, en algunos casos como en este, por lo que su control, a no ser que nos esté salvando de la invasión de especies extranjeras que quieren acabar con nuestro patrimonio biológico, es necesario y fundamental para conservar los pinares, tan emblemáticos de la geografía española. En este sentido, destacan los métodos utilizados por Rentokil, por innovadores y eficaces. Los especialistas y líderes en la eliminación de plagas saben muy bien cómo deshacerse de la procesionaria, que a los humanos nos hace estornudar y a los pinos enfermar. No todo el monte es orégano y estas orugas velludas pueden dar muchos quebraderos de cabeza y picores por todo el cuerpo.