La guerra de las especies | Desinfestados

La guerra de las especies

    

¡A las armas!

La idolatría de la raza humana hacia nosotros mismos, nos ha llevado a hablar de Primera y Segunda Guerra Mundial, dando un concepto global a un hecho que excluye al resto de especies que conviven en el Planeta.

Estos tres años trabajando entre plagas me ha hecho recapacitar y escribir una historia que por qué no, es una puerta abierta a un futuro incierto, más ficción que realidad… ¿o no?… quizá Profecía: Podría ser, si no somos capaces de rediseñar el concepto de Evolución y eliminar ese gen humano de ensimismada destrucción.

 

La creación de los ejércitos:

  • Humanos: seres poco conscientes, a veces egoístas, a veces inhumanos con la capacidad de crear herramientas suficientes para desarrollar las vanagloriadas Civilizaciones a la par de fabricar el armamento más sofisticado, capaz de destruirlas y borrarse de la Historia.
  • Aves: Flota aeronáutica sin igual, capaz de dominar todos los estilos de vuelo, desde la defensa propia del murciélago, agazapado en la oscuridad y provisto de los más avanzados sistemas de radar, hasta el ataque voraz de un picado de un Águila Real.
  • Procesionaria: Infantería napoleónica capaz de lanzar sus pelos urticantes a gran distancia, desarrollando verdaderos nuevos ejércitos en las bolsas protegidas de los pinos.
  • Ratones: Red de escurridizos espías capaces de adaptarse a cualquier entorno. Máxima agilidad en sus miembros de asalto, llegando a cualquier lugar que se les meta en la cabeza. Grandes dotes de supervivencia traspasada de padres a hijos durante generaciones y generaciones.
  • Ratas: Al igual que los ratones pero con una capacidad asombrosa de ese instinto de supervivencia que las permite alimentarse con cualquier cosa y reducir su consumo de agua hasta límites insospechados. Además han desarrollado su propio sistema de armamento químico con el que son capaces de eliminar cientos de miles de humanos (véase las pestes en los siglos pasados)
  • Cucarachas: Uno de los más numerosos ejércitos de infantería, que aunque parezca desorganizado les permite invadir cualquier región que tengan en su punto de mira. También grandes supervivientes y se adaptan a cualquier entorno. Disponen también de armamento biológico, eso sí, menos eficaz que el de las ratas, y son capaces de hacer trincheras casi infranqueables.
  • Hormigas: El ejército más numeroso, sin duda. Capaz de utilizar caballería con los pulgones. Rápidas, extremadamente fuertes y muy, muy bien organizadas. Desarrollan trincheras y refugios subterráneos a los que prácticamente nadie puede llegar. Cuando deciden una invasión, la dificultad es máxima para detenerla y si aún así se consigue, se rearman y vuelven a la carga con el paso del tiempo.
  • Termitas: Tremendas destructoras. Capaces de llegar sigilosamente y establecerse entre el resto de especies sin apenas ser percibidas hasta que destruyen cualquier construcción implantada. También adaptadas a saber esconderse en el subsuelo y realizar ataques sorpresa para nuevas invasiones mediante sus enjambrazones de aladas. Siempre hay que estar vigilantes porque pueden volver a atacar cuando menos te lo esperas.
  • Chinches: Su capacidad de ocultarse y su gran instinto de supervivencia les permite ser una especie temida aunque su punto débil es la dependencia de los humanos, una especie en extinción.
  • Es resto de especies (las trato en general), quizá podemos decir que son más débiles incluso que la raza humana lo que les hace más vulnerables ante cualquier Guerra Mundial.

 

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La Guerra de las Especies ¿Tercera Guerra Mundial?

Desencadenada por los vanidosos humanos, con el simple instinto de sentirse superiores a sus similares y tener más de algo artificial, solo creado por esta raza, con el fin de acaparar no se sabe realmente qué.

Del seguro comienzo y desarrollo de las batallas no voy a decir casi nada porque ya se ha escrito todo lo que en verdad algún día pasará: Ataques y contraataques nucleares y todo tipo de armamento súper desarrollado, minutos, posiblemente horas o incluso algún día hasta conseguir la total devastación del Planeta.

Los primeros en caer serán las que he llamado el resto de especies por su propia inocencia y su “karma hippie”,
seguidos por supuesto de los humanos que ya nos las apañaremos para no permitir que otro quede por encima de nosotros.

Las Aves serán abatidas de inmediato por las ondas expansivas y el fuego, haciendo su defensa en vuelo infructuosa. Las que sean capaces de volar más alto tendrán más tiempo hasta alcanzar un destino fatal, pero no más. Asimismo, la Procesionaria podrá lanzar sus tropas a diestro y siniestro, pero como en Waterloo, acabarán cayendo todas y la estirpe de sus tropas será fulminada en sus débiles guaridas.

Las Chinches que hayan sido capaces de esconderse bien, durarán unos 6 meses que pueden estar sin comida, pero con la extinción de los humanos, poco pueden hacer.

El reducido número de ratones que quede tras ser arrasada la Tierra, durará poco por su definitiva debilidad.

Las Termitas que sean capaces de resistir el impacto, morirán por desnutrición al no quedar ni un gramo de celulosa en el Planeta.

Las ratas serán también devastadas, aunque grupos guerrilleros que hubieran sido capaces de ocultarse bien, seguirán “dando guerra” durante mucho tiempo, alimentándose de cualquier cosa y con la duda de si serán capaces de adaptarse al nuevo entorno.

Nos quedan las dos especies que por lógica podrán superar esta debacle: Hormigas y Cucarachas.

Las primeras por ser innumerables y por sus excepcionales refugios, unido a su abastecimiento en previsión a cualquier contratiempo, les permitirá aguantar el periodo que sea necesario para luego salir y desarrollar su propia Civilización, casi libre de enemigos.

Las segundas aguantarán en sus refugios y adaptarán sus costumbres y alimentación a lo que el futuro las depare, claro está, sin desaparecer. Su punto débil será la desorganización, que las puede situar en un escalón por debajo de las hormigas.

 

Quien sabe si la Cuarta Guerra Mundial será entre ambas especies… Ganará la Civilización de las Hormigas, creando el armamento perfecto para combatir a sus ya únicos enemigos; o ganará el desorden y libre albedrío de las Cucarachas haciendo desaparecer a una nueva “Civilización” que también sea capaz de destruirse a sí misma, tras un erróneo sentido de desarrollo y evolución.

También es posible que aprendan de lo sucedido y sean capaces de convivir al no tener el gen humano. ¿Quien sabe? En el fondo, a los humanos ya no nos podrá importar.

 

Y los peces: ¿Ahhhh? Eso puede ser otra historia.

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