Inventores anónimos | Desinfestados

Inventores anónimos

    

Yo desde el año 1.988 me he dedicado a este negocio, en mis comienzos con Rentokil y con un paréntesis de empresario (1.993-2007), donde pude crear y mantener un Empresa del sector llamada HAMELSET, para volver a empezar en la cuna que me enseñó este maravilloso mundo.

En la primera etapa de Rentokil, trabajé en una Compañía que era casi pionera en este país y por este motivo el trabajo era mucho más creativo. Teníamos que aprender mucho sobre las plagas, tratamientos y aplicar soluciones que en aquellos años eran toda una novedad y con el paso del tiempo han pasado a tener un sentido y hasta un producto similar (al diseñado en aquellos tiempos), por este motivo considero que muchos como yo, hemos sido pioneros e inventores de productos que con el paso del tiempo, se convirtieron en rodenticidas, insecticidas futuros, detectores, etc.

Por poner un ejemplo, ante un problema de Periplaneta Americana existente en un falso techo, se me ocurrió la idea de mezclar (que no me lea Enrique Corella), Ratak (rodenticida en pellets con principio activo difenacoum) y que era el mejor producto que había en aquellos tiempos para el control de ratones y una de las principales armas que teníamos en Rentokil ya que otras Empresas utilizaban otros productos menos eficaces y realmente estábamos por encima de todas las empresas en el control de estos roedores) y ficam (un insecticida en polvo que se aplicaba para dosificar en agua y realizar tratamientos de desinsectación).

En un cubo de 5 Kg de Ratak, mezclábamos un sobre de ficam y colocábamos portacebos en los falsos techos para el control de periplaneta americana. Os aseguro que funcionaba perfectamente y se convirtió en una práctica habitual a través del boca a boca entre técnicos.  Ahora nos podemos echar las manos a la cabeza………………..pero hoy por hoy sería el Hormifin o cualquier otro cebo.

Otro ejemplo de la inventiva de aquellos años. En una cafetería con un grave problema de Blattella germánica, no se podía acceder a la parte trasera del motor de una cámara. Ante la imposibilidad de aplicar laca ni polvo insecticida (estos productos se aplicaban habitualmente en aquellos maravillosos años), observé en la cocina un paquete de caldo de pollo Avecrem, plagado de Blattella germánica. Claro, pensé, si les gusta el caldo Avecrem y les atrae, coloqué en las zonas anexas al motor inaccesible un par de portacebos con varias pastillas de avecrem, debidamente mezcladas con el polvo insecticida descrito en la anécdota anterior. Cuál fue mi sorpresa que a la semana siguiente aparecieron muchísimas germánicas muertas alrededor del portacebo y había disminuido considerablemente la plaga. Evidentemente…………………..podría tratarse del primer “gel insecticida de la historia”.