Insectos voladores, biofilms e infecciones alimentarias | Desinfestados

Insectos voladores, biofilms e infecciones alimentarias

    

No te acostarás sin saber una cosa más. Refrán mundialmente conocido pero que en el mundo de los insectos es sorprendente e infinito, pues aunque en Desinfectados divulguemos todas las curiosidades que encontramos, no hay semana que acabe sin que descubramos algo nuevo que nos deje boquiabiertos. En esta ocasión, os presentamos a los biofilms. Y es que resulta que los microorganismos crean comunidades en las que crecen embebidos en una matriz orgánica, básicamente por cuatro ventajas adaptativas cruciales para su desarrollo: permanecen protegidos de los agentes adversos, incrementa la disponibilidad de nutrientes para su crecimiento, facilita el aprovechamiento del agua y posibilita la transferencia de material genético.

No es ningún secreto que se vive mejor en sociedad, en comunidad y en compañía. No obstante, quizá los microorganismos que se desarrollan en estos ecosistemas preferirían seguir en el anonimato, ya que así, con alevosía, pueden continuar creando sus comunas, en prácticamente cualquier tipo de superficie o material, sin más requisito que la adhesión de bacterias y otros microorganismos a restos de materia orgánica. Ahora bien, no es tan fácil su supervivencia, ya que la acumulación de ‘seres’ en el biofilm provoca, inevitablemente, la saturación del sistema y la disminución de nutrientes. De ahí que se vean obligados a colonizar nuevos ambientes. Y es aquí cuando viene el problema para las personas, en el que, ¡cómo no!, los insectos, especialmente los voladores, tienen mucho que ver.

Resulta que los insectos alados son el vehículo de dispersión favorito de los biofilms. Por ejemplo, las moscas, que en su afán de rondar a la materia orgánica en descomposición, lugar sobre el que se desarrollan estas peligrosas comunidades bacterianas, transportan en sus patas a los biofilms a través de cualquier tipo de superficie, llegando incluso a alcanzar alimentos, provocando su contaminación. He aquí el problema para los humanos. Resumiendo, microorganismos que se agrupan en comunidades, que van creciendo y colonizando superficies, ayudados sobre todo por insectos con alas, y que suponen un gran riesgo en sectores como la industria alimentaria.

Llegados a este punto, es el momento en el que Rentokil debe actuar. Dada la dificultad para erradicar los biofilms, el control de su dispersión es la herramienta más eficaz, impidiendo que las bacterias de la comunidad de microorganismos lleguen a contaminar los alimentos. Por ello, controlar el crecimiento y proliferación de los insectos dispersores de biofilms puede ser la forma más eficaz de luchar contra la propagación de los mismos en la industria alimentaria.

Una vez más, Rentokil se presenta como nuestros salvadores, siendo capaces de evitar con sus métodosque ingiramos alimentos contaminados. Porque sí, está muy bien eso de conocer la complejidad y la riqueza del ecosistema, pero está mejor aún conocer la forma de evitar que enfermemos o nuestro negocio se vea afectado por la acción de plagas.