Insectos carroñeros (Anthrenus verbasci)

    

Mi insecto favorito desde que estoy en este mundillo del control de plagas (mejor habría que decir “universo” dado lo extenso e inabarcable que resulta) es el escarabajo de los museos, también llamado de las alfombras en algunos manuales y cuyo nombre científico es Anthrenus verbasci.

De siempre me ha gustado mucho, pues visto con una lente de suficientes aumentos presenta una coloración espectacular. Su forma larvaria, igualmente muy llamativa debido a que tienen un largo mechón de pelos en su parte más distal, es conocida comúnmente como “osito lanudo” debido a su aspecto. Pero aparte gustos particulares, me parece uno de esos insectos de los cuales merece la pena hablar en este blog, pues puede llegar a producir daños importantes en tejidos fabricados a base de fibras naturales, como lana y seda y también en otros materiales hechos con piel de animales (abrigos, muebles diversos). Los pergaminos antiguos tampoco se libran del ataque de estos insectos.

Esta especie pertenece a un grupo mayor de insectos denominado Derméstidos, cuya característica común es que viven principalmente sobre restos secos de animales y plantas, pudiendo incluso digerir pelo y plumas.

Sin entrar en muchos detalles de su ciclo biológico (para eso están mejor los libros con base científica), podemos resumir que los escarabajos adultos, de tamaño y forma similar a la de las “mariquitas” depositan los huevos en lugares como nidos de aves o habitáculos de otros animales donde posteriormente la larva puede alimentarse de carroña seca, pelos y plumas.

Las larvas también pueden comer otros insectos muertos, por lo que son muy temidos por coleccionistas particulares y obviamente por museos que albergan colecciones mayores y de gran valor. Los museos de ciencias naturales, donde se muestran colecciones con animales disecados, son igualmente muy susceptibles de ser afectados por estos insectos, ya que un aumento desproporcionado en su número puede acabar con una colección en pocas semanas si es que no se toman adecuadas medidas de carácter preventivo. Casi todos los museos que albergan colecciones susceptibles de ser atacados por este género (y otros insectos que ocasionen biodeterioro) suelen contar con protocolos escritos para prevenir estas situaciones.

En internet se pueden encontrar diversas referencias de lugares donde estos insectos han causado daños importantes (como la Biblioteca de la Real Academia de Bellas Artes) y también estudios científicos sobre la importancia que tiene para los museos prevenir la aparición de Anthrenus verbasci y otras especies que pueden llegar a deteriorar materiales actuando de manera similar (polillas, lepismas, carcomas, termitas, etc). A destacar los trabajos realizados por Nieves Valentín, que es uno de los referentes en España en esta materia (y en otras muchas).

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