Historia de una araña contada desde tres puntos de vista distintos | Desinfestados

Historia de una araña contada desde tres puntos de vista distintos

    

El otro día en mi cocina apareció una araña, y como en la casa vivimos solo chicas, evidentemente a todas nos daba pánico, no sabíamos qué hacer con ella, nos mantuvo en vilo a toda la casa durante todo el día, así que en este artículo os voy a contar la historia de la araña desde tres puntos de vista, el mío, el de Oliver, que fue quien se deshizo de la araña, y de la propia araña, para que veais que una historia cambia mucho dependiendo de quién la cuente.

Mi versión: el lunes pasado fui yo tan feliz a la cocina a hacerme mi café mañanero cuando de repente vi en el fregadero la araña más grande que había visto en mi vida, os aseguro que era del tamaño de mi mano (vale, tengo una mano pequeña, ¡pero la araña era muy grande!). Al principio pensé que era una rama de un árbol o incluso una araña de juguete, yo nunca había visto una araña como esa. Pero después de observarla durante un rato, me di cuenta de que era de verdad, y que probablemente estaba viva (las únicas arañas que he visto muertas han sido las que yo he matado, y yo tengo la teoría de que cuando mueren encogen las patas, y esas tenía las ocho patas muy estiradas). Superado el pánico inicial, yo decidí hacerme mi café, porque pase lo que pase, por mucho que haya una araña, o un terremoto o un incendio en la cocina, el primer café de la mañana es sagrado. Total, que dejé allí a la araña y no se lo dije a mis compañeras de piso porque todavía estaban durmiendo y yo no quise despertarlas.

A la hora de comer me llegó un mensaje de una de mis compañeras que decía: ¡Hay una araña gigante en la cocina! ¡He puesto todas tus cosas y las mías en mi armario aunque no las he lavado! ¡Espero que la araña no siga allí cuando volvamos de trabajar! Madre mía, a ella le dan todavía más miedo que a mí las arañas…

Total, que cuando volví de trabajar  la araña todavía seguía allí, así que Oliver y Sabine se ofrecieron muy amablemente a quitar la araña del fregadero, pero como Sabine, que es de campo, quería aplastarla con la escoba, Oliver decidió coger la araña cuidadosamente con un vaso y tapar el vaso con un folleto para que no se escapara. Eso sí, cuando ya la tenía atrapada, como vio que yo salí corriendo, no se le ocurrió otra cosa que perseguirme por toda la casa con la araña en el vaso (os aseguro que hubiera batido el récord del mundo en subir dos pisos en menos tiempo si existiera dicho récord). Al final se la llevó y por fin cuando bajé a la cocina la araña ya no estaba, Oliver decidió tirarla al jardín de los vecinos, aunque luego se enteró de que los vecinos estaban fuera en la terraza hablando, que los había visto yo desde la ventana del segundo piso, menos mal que no les cayó la araña encima…

La versión de Oliver: El lunes después del trabajo estaba yo tranquilamente en casa, cuando de repente me llamó Sabine diciendo que Belén le había ofrecido dinero por matar a una araña que había en su cocina, así que fuimos los dos, simplemente por la curiosidad de saber cómo de grande podía ser una araña para que alguien ofreciera dinero por llevársela. Cuando llegamos, la araña estaba en el fregadero tranquilamente y por lo visto no se había movido de ahí en diez horas, así que la metí en un vaso y (después de perseguir un rato a Belén por su casa), la lancé al jardín de al lado, y os aseguro que no me llevó más de cinco minutos hacerlo y además sigo vivo.

La versión de la araña: El domingo por la noche estaba yo andando por un jardín y trepando por una pared (para algo tengo ocho patas), cuando vi una ventana abierta que si no me equivocaba, debería dar a una cocina, donde puedo encontrar un lugar calentito con agua y comida, así que decidí entrar. Como tenía sed, me acerqué al fregadero y después de beber, decidí esperar pacientemente a que pasara por ahí algún insecto que me pudiera comer. Después de esperar mucho rato, de repente oí unos gritos, vi una especie de tubo gigante que me atrapaba, y un papel me arrastó adentro. Al principio intenté escaparme pero inmediatamente después de entrar en el tubo, empezaron a sacudirme durante cinco largos minutos, así que acabé bastante mareada. Cuando por fin se abrió el tubo, me di cuenta de que estaba volando, así que tuve que decidir rápidamente sobre cuáles de mis ocho patas quería aterrizar, ya que no estoy acostumbrada a volar. Por fin tomé tierra y me di cuenta de que había aparecido de nuevo en un jardín, así que decidí seguir andando para buscar otro sitio como el de esa mañana, ya que me había gustando bastante.

Pd.: Ningún animal resultó herido durante la grabación de este episodio, ni siquiera Oliver.

Comentarios
  1. Teresa
  2. Merche Lorenzo

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