Éramos pocos y parió la abuela | Desinfestados

Éramos pocos y parió la abuela

    

Todo el mundo ha oído hablar de las llamadas especies invasoras. Estas se definen como animales, plantas u otros organismos transportados e introducidos por el ser humano en lugares fuera de su área de distribución natural y que han conseguido establecerse y dispersarse en la nueva región, donde resultan dañinos. Hay que resaltar, como se indica en la definición, que estas especies no se convierten en invasoras por sus propios medios, sino que siempre o casi siempre se encuentra detrás la mano del hombre y su inconsciencia.

Uno de los ejemplos más claros últimamente es la aparición en el año 1994 de la plaga del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), introducido, como no podía ser de otra forma, por nuestra magnífica y racional especie (parece mentira que nos etiquetemos racionales cuando lo que prima en muchos casos es nuestra irracionalidad) con la importación de palmeras afectadas por la plaga. El picudo está causando daños irreparables en nuestros palmerales, sobre todo en nuestra palmera, la palmera canaria (Phoenix canariensis), que resulta mucho más suculenta que el resto de palmeras que se veían afectadas por esta plaga, y es que, esto no es nada anormal, suele suceder que las especies invasoras que atacan a vegetales encuentren más apetecibles, cuando se introducen en un nuevo hábitat, otras especies no habituales de su dieta.

Hay que decir que el picudo rojo es un insecto, en mi opinión, precioso aunque, con perdón, un poco cabroncete. Ojo, en su defensa diré que como todas las plagas no tienen “mala fe” (no como muchos humanos) sino que realmente necesitan comer para poder desarrollarse, procrear y perpetuar su especie…aunque nos fastidie.

La plaga de picudo es relativamente reciente. Se localizó en España el primer foco, como he indicado, en el año 1994 en la población de Almuñécar (Granada), a partir de este primer avistamiento se produjo una rápida expansión colonizando el resto del litoral mediterráneo.

¿Sólo está en el litoral mediterráneo? Hasta hace unos días si; ahora, por lo aparecido en la prensa, parece que está mirando nuevos territorios, como los antiguos vaqueros del oeste americano, que colonizar. Recientemente se ha citado la presencia de la plaga en Galicia, en concreto en Borreiros donde se han tenido que destruir cuatro palmeras, así como su posibilidad en O Grove. La administración gallega ha sabido reaccionar a tiempo y está tomando toda una serie de medidas preventivas. La verdad es que en diecinueve años que lleva el picudo en España se ha avanzado mucho y actualmente se tiene un amplio conocimiento de la plaga y de los medios de control disponibles.

“Éramos pocos y parió la abuela”. Hay otra variedad del mismo refrán que indica que parió la burra…lo cierto es que, ya sea la abuela o la burra, el dicho es como decir que, por si ya no había suficientes cosas que funcionasen mal hasta el momento, de repente llega otra cosa más aún que te hace plantearte lo de “¿qué he hecho yo para mecerer esto?”. Vamos, que no teníamos bastante con un picudo, que nos aparece otro, el picudo negro (Scyphophorus acupunctatus), ya presente, entre otras, en muchas poblaciones de la Comunidad Valenciana y Cataluña (donde en el 2007 se encontró por primera vez). El picudo negro es también bonito y cabroncete. Es más pequeño que el rojo y de color negro. Además procede del lado contrario del planeta, de América. Afortunadamente para nuestras palmeras ataca otras especies vegetales distintas que el picudo rojo, y se alimenta fundamentalmente los ágaves o piteras (Agave americana), que curiosamente se consideran también como una especie invasora, aunque también pueden peligrar las yucas (Yucca elephantipes) y los dragos (Dracaena drago).

Esta desgraciadamente no va ha ser la última amenaza que sufran nuestras especies vegetales, si no tiempo al tiempo que “para” la bisabuela….

Comentarios
  1. Pablo Jaén

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