El uso sostenible de productos fitosanitarios | Desinfestados

El uso sostenible de productos fitosanitarios

    

478629821En las dos últimas décadas, la Comunidad Europea ha prestado especial interés a la protección del medioambiente y dentro de este aspecto, ha incidido de forma clara en el control del uso de sustancias químicas para el control de plagas por su posible impacto negativo en el entorno.

Las empresas de control de plagas, uno de los principales consumidores de estas sustancias químicas, junto con el sector agrario, se han ido adaptando progresivamente a los cambios legislativos propuestos desde Europa para minimizar los riesgos derivados del uso de “productos químicos”, que se han materializado en la legislación de cada país miembro de la CE.

Los productos fitosanitarios, se definen por la Organización Mundial de la Salud como sustancias destinadas a la prevención o destrucción directa de formas de vida nocivas para el desarrollo vegetal o que son perjudiciales para la salud pública. El problema que plantean la gran mayoría de los productos fitosanitarios es que son sustancias químicas ajenas al entorno natural. Su uso indiscriminado, o con falta de criterio, puede llevar a un deterioro importante del medioambiente.

Por esto, en el año 2009, el Parlamento y el Consejo Europeo adoptan “el uso sostenible de productos fitosanitarios” como meta que deben alcanzar los países pertenecientes a la Comunidad Europea. El objetivo final es la reducción de los riesgos derivados del manejo de estos productos, tanto en la salud humana como en el medio ambiente. La herramienta para llegar a este punto, es la “gestión integrada de plagas”, que consiste en priorizar la utilización de métodos de control alternativos a los productos fitosanitarios y como última opción, la aplicación de prácticas con bajo consumo de sustancias químicas.

El mayor consumidor de productos fitosanitarios, tradicionalmente, ha sido el sector agrícola (agroquímicos), si bien en los últimos años, el uso de fitosanitarios está cada vez más extendido en ámbitos no agrarios (jardinería, mantenimiento de infraestructuras, plantas de interior, etc.)

Por este motivo, la legislación española presta importancia creciente al uso profesional de fitosanitarios en ámbitos no agrarios en el Real Decreto 1311/2012, e introduce numerosas novedades en la gestión de la venta y aplicación de fitosanitarios en nuestro país.

Las empresas aplicadoras de productos fitosanitarios para usos no agrarios, deben estar inscritas en el Registro Oficial de Productores y Operadores (ROPO, antiguo ROESP). Es obligatorio abrir un Libro Oficial de Movimientos (LOM), en el que se deben apuntar todas las entradas-compras y salidas-aplicaciones de los productos fitosanitarios con los que se opera, sea cual sea su clasificación toxicológica.

La planificación de cualquier actuación fitosanitaria con la nueva legislación, conlleva realizar unos pasos previos necesarios antes de contratar con un cliente la ejecución de un tratamiento.

El primer paso es la inspección de la zona con incidencia de plagas/enfermedades. Durante esta primera toma de contacto, es necesario conocer la superficie cubierta con especies vegetales, las especies que constituyen la masa vegetal, cuáles de ellas están afectadas por problemas fitosanitarios y qué agente (insecto, hongo o aspecto ambiental) está produciendo daños a la masa vegetal en sí misma o crea problemas de salubridad en el entorno (p. ej. plaga de mosquitos en una zona con vegetación).

Una vez obtenidos estos datos, se realiza una evaluación de los mismos mediante un “Documento de Asesoramiento”, que debe ser realizado y firmado por un “Asesor” (persona con formación adecuada en el ámbito fitosanitario que debe estar inscrita en el ROPO de una Comunidad Autónoma). Una vez inscrito en el Registro Oficial de una Comunidad Autónoma, el “asesor” puede ejercer su papel en la totalidad del territorio nacional.

En el documento de Asesoramiento, se reflejan las posibles alternativas para el control de los agentes que están provocando daños en la masa vegetal o en el entorno, así como los riesgos derivados del tratamiento. En el caso de que, tras evaluar las diferentes alternativas consideradas, la más viable y efectiva sea el control  de la plaga o enfermedad mediante productos fitosanitarios, se procede a contratar con el cliente la ejecución de la actuación fitosanitaria.

La empresa de control de plagas una vez haya llegado a un acuerdo con el cliente, debe elaborar un “Plan de Trabajo” basado en el “Documento de Asesoramiento”. En este “Plan de Trabajo” se deben reflejar las fechas de tratamiento, productos y maquinaria que se vaya a utilizar, así como las medidas que hay que adoptar para minimizar los riesgos derivados de la aplicación del producto.

Con toda esta documentación, junto con un plano de la zona de tratamiento, se debe remitir una solicitud previa al ayuntamiento donde se va a realizar la actuación contratada con, al menos, 10 días de antelación.

Todo este nuevo “método operativo”, aunque conlleva un mayor esfuerzo por parte de las empresas aplicadoras de fitosanitarios, está destinado a conseguir una reducción del impacto medioambiental y a dejar un “entorno mas habitable” para los que vengan detrás de nosotros.

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *