El sexo de los mosquitos y sus molestas picaduras | Desinfestados

El sexo de los mosquitos y sus molestas picaduras

    

El sexo y los mosquitos | DesinfestadosOs preguntaréis: ¿Qué tiene que ver el sexo con las picaduras de los mosquitos? Muy sencillo, son sólo las hembras las que pican. (También hay otro motivo, pero que no tiene que ver con los mosquitos, y es que si quieres posicionar un artículo en Google nada mejor que poner “Sexo”, y sube como la espuma). 

Es cierto, las hembras o “mosquitas” son las que nos succionan la sangre, y no lo hacen por maldad, no, aunque lo parezca, lo hacen porque necesitan de los nutrientes de la sangre para desarrollar su prole, vamos, para realizar las puestas.

El otro día me llamó la atención un artículo que decía: ¿Sabes la razón por la que los mosquitos te pican más a ti que a tu suegra? ¡Cojonudo!, me dije, voy a ver si cambio el orden de los factores.

Pero no, mi gozo en un pozo, en el artículo no indicaba nada sobre cómo convertir a mi suegra en pasto de los mosquitos. Hacía mención a los factores que hacen que unos seamos más apetecibles unos que otros a los mosquitos. Los factores de “riesgo”, serían los siguientes:

  • El grupo sanguíneo. El grupo 0 parece que es el que les gusta más. Aquí no encajo, soy A+ (espero, porque si un día me dicen lo contrario tendré que tener una larga conversación con mi madre).
  • Emisión de C02. Los niveles de C02 exhalados al respirar aumentan en adultos, embarazadas y personas con sobrepeso.  Aquí cumplo con dos de los factores, “Touche” (Aunque lo parezca no estoy embarazado, es sobrepeso…).
  • El sudor. El ácido láctico que se produce con el sudor atrae a los mosquitos. Esta sustancia junto con el C02 es un indicador de que somos mamíferos, y por tanto, podemos proporcionar sangre. Las embarazadas, las personas altas o quienes acaban de hacer ejercicio producen mayor cantidad de ácido láctico. Aquí simplemente, sudo…

En mi caso en concreto yo tengo mis propias teorías. Sencillamente, me pican los mosquitos porque estoy “bueno”, además de una aversión genética de las hembras (de mosquito, digo) hacia mi persona. Y es que, mosquita que hay, mosquita que me pica, y además repetidas veces. Una vez llegué a contar diez picaduras de la misma mosquita, ni que decir que murió en el intento…de escapar. Y es que, en mi familia (política sobre todo) cuando estoy yo, y esto es verídico, nadie se pone repelentes, es una pérdida de dinero, todas las mosquitas van a mí.

Aclaro el término “bueno”. No me refiero a físicamente, que también,  si no que me refiero a mi sangre. Mi sangre es un verdadero manjar para los mosquitos. Son bichos, pero no tontos; como las personas que prefieren la leche entera a la insulsa desnatada, lo mismo le pasa a los mosquitos, prefieren una sangre con colesterol, triglicéridos (que serían como los Omega 3 de la leche) y su azúcar, que a una insípida donde todos los parámetros analíticos son correctos. Y es que en mi caso, cuando mi médica me pide una analítica, le indico que no malgaste el dinero de los Valencianos, y que me pegue directamente la bronca (en la última de 15 parámetros acerté 12, tres tenía sin asterisco); además, en mi caso hay un atrayente más para los mosquitos: el ligero sabor amargo del lúpulo de la cerveza.

Como me he dedicado muchos años a matar mosquitos, tengo la teoría de que estos han sufrido una mutación genética, y en alguna parte de su genoma aparece una secuencia de ADN que una vez transcripta debe de poner algo como “…picar al cabrón de Enrique….”. Mi teoría no está demostrada científicamente pero está avalada por la experiencia. 

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