El mosquito antártico | Desinfestados

El mosquito antártico

    

AntártidaAhora que el verano está casi a punto de terminar, es el momento de hacer balance. Sin duda, el estío es una de las mejores épocas del año. La más esperada. El buen tiempo, las actividades de ocio, las salidas y entradas, la playa o la montaña… El verano siempre nos proporciona momentos y sensaciones para el recuerdo, con el que viviremos el resto del año esperando de nuevo las vacaciones. Sin embargo, no todo son cosas buenas las que rodea a esa estación. Existen algunos inconvenientes que no hay que pasar por alto. Se trata de un período muy jugoso para la proliferación de plagas.

El aumento de la temperatura favorece la reproducción de las moscas, hormigas, cucarachas, entre otras. No cuesta mucho traer a nuestra mente momentos en los que hemos tenido que convivir con la presencia de estos individuos. Convivir a disgusto y luchar contra ellas, como David contra Goliat; ya que su pequeño tamaño no significa que estos insectos sean inofensivos, tampoco una presa fácil. La pelea con las moscas que se empeñan en acompañarnos en el aperitivo veraniego a orilla del mar o el mosquito que se cuela en nuestra habitación irrumpiendo con su incesante zumbido son escenas tan propias del verano como las playas inundadas de sombrillas y bikinis.

Es justo durante el verano cuando, más que nunca, pensamos que los insectos son seres resistentes, prácticamente imposibles de ahuyentarlos. Por el contrario, en el invierno son percibidos como seres frágiles incapaces de aguantar las bajas temperaturas, donde los fuertes somos nosotros. ¿Alguien ha visto alguna vez a mosquitos volando sobre la nieve? ¿Os imagináis a los mosquitos viviendo en un paisaje como el de la foto? Pues por complicado que nos resulte imaginarlo, es posible. Eso sí, aunque sea la única especie del continente helado y no pueda volar: la Belgica antarctica es un mosquito que posee la  sorprendente capacidad de aguantar temperaturas extremamente bajas, que incluso pueden llegar a los -50ºC. Además, pueden sobrevivir a fuertes vientos, cambios drásticos de temperatura, a la sal, la radiación ultravioleta intensa, aguanta la congelación de sus fluidos corporales e incluso puede vivir sin oxígeno varias semanas.

Resulta difícil imaginar cómo puede un insecto vivir en estas condiciones cuando para nosotros humanos resulta exageradamente complejo. También puede ser intrigante por qué es este insecto el que se ha adecuado a un hábitat tan poco acogedor. El equipo de investigadores de la Stanford y de la Universidad del Estado de Ohio en los EEUU ha trabajado dispuestos a entender esta razón. Recientemente los investigadores han podido arrojar un poco de luz a esta cuestión. Los científicos percibieron que el insecto posee el menor genoma encontrado hasta este momento. Así, creen que el tamaño (importante en esta ocasión) es resultado de la adaptación a un entorno extremo que les permite sobrevivir en esta situación.

De acuerdo con el estudio, el pequeño tamaño del genoma es el resultado de tener muy pocos elementos que no codifican proteínas debido a su aparente falta de utilidad biológica;  o sea, que estos mosquitos se han liberado de buena parte del “equipaje extra” y se han quedado sólo con los genes funcionales. Es posible que el exceso de ADN, el llamado “ADN basura”, que está relacionado con funciones importantes como la regulación de genes e implicados en muchas enfermedades, sea el secreto de la supervivencia en condiciones tan difíciles. Contentos con el descubrimiento, los investigadores plantean estudiar otros organismos que habitan en el continente, como garrapatas y ácaros, para saber si efectivamente ese genoma posee las mismas características, lo que comprobaría o anularía las sospechas.