El Levante español sigue sufriendo plagas inusuales | Desinfestados

El Levante español sigue sufriendo plagas inusuales

    

Mosquitos en LevantePrimero fueron las ratas gigantes y ahora mosquitos fuera de temporada. Lo cierto es que el Levante español hace tiempo que no puede estar tranquilo; en cualquier momento aparece una especie casi extraterrestre que deambula por las calles de sus pueblos o unos insectos voladores a los que creían haberles dicho adiós hace tiempo. Y es que ya en otoño, una plaga de mosquitos invade la Comunidad Valenciana. La inusual abundancia de chupasangres en esta época está afectando sobre todo a municipios como Almassora, Burriana, Benicàssim, Orpesa y Torreblanca. Aquí, las farmacias están haciendo su particular agosto gracias a la venta de productos antihistamínicos para prevenir la picadura.

Picor irritante y una gran hinchazón de la piel que ha sido tocada por el aguijón de los mosquitos son sus principales consecuencias en las personas. Ante ello, a los vecinos de estas zonas costeras no les queda más que acudir a la farmacia y adquirir productos preventivos, tipo repelentes o ahuyentadores, así como los paliativos para aliviar la comezón, el dolor y la hinchazón en la piel debido a las picaduras.

Pero, ¿por qué sufrimos una plaga de mosquitos en esta época del año? Las lluvias intensas de hace unas semanas y el calor que aún perdura han favorecido la aparición de adultos y larvas, de tal forma que ha proliferado la población de chupasangres como si de junio se tratara. Eso sí, no hay motivo de alarma por esta plaga, ya que la especie no es invasora, ni tropical, ni ninguna variante que pudiera causar enfermedades o su transmisión. Simplemente se trata del mosquito común que quiere también disfrutar del veranillo del membrillo.

Más peligroso, sin embargo, es la propagación del virus del Nilo Occidental. En este caso, sí es a inicios del otoño cuando los mosquitos transportan las mayores cantidades del virus, por lo que hay una máxima incidencia de esta enfermedad entre finales de agosto y principios de septiembre. La cuestión es que debido al cambio climático en la temperatura y en la precipitación ha aumentado el alcance de la enfermedad transmitida por los mosquitos.

Ya sabíamos que el riesgo de padecerla disminuye a medida que el clima se vuelve más frío y los insectos voladores caracterizados por su zumbido comienzan –comenzaban- a extinguirse. No obstante, según un estudio publicado esta semana en la revista‘Proceedings of the National Academy of Sciences‘, el cambio climático puede afectar a los mosquitos que transmiten el virus a través del sur de Estados Unidos, con una tendencia a temporadas más largas de actividad y poblaciones más pequeñas en pleno verano.

Las conclusiones de este tipo de estudio  sugieren que los estudios de transmisión de enfermedades y programas diseñados para controlar las poblaciones de mosquitos portadores de enfermedades se deben dirigir a nivel local para maximizar su eficacia, según destacan los autores. Ahora bien, aunque este punto es a tener en cuenta por administraciones locales; en este país no debemos preocuparnos por este virus, ya que es más propio de los Estados Unidos y deberían viajar mucho para instalarse en España. En cualquier caso, según los Centros para el Control de Enfermedades norteamericanos, alrededor del 80 por ciento de las personas infectadas con el virus del Nilo Occidental no presenta síntomas, mientras el 20 por ciento restante en el que se manifiesta sufre síntomas similares a la gripe durante una o dos semanas, limitándose los efectos graves a menos del 1 por ciento de las personas infectadas.

Así que, aunque una vez más, fenómenos extraños acontezcan entre nuestras fronteras, no hay motivo de alarma. De momento, las plagas de mosquitos que sufrimos no pasan más allá de picazón e hinchazón en la piel.

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