¿Cómo librarte de los roedores en invierno? | Desinfectados

El invierno es época de roedores, ¿cómo librarte de ellos?

    

Imagen de ratón Rentokil EspañaA medida que los días más cálidos van desapareciendo, el invierno comienza a entrar en nuestras vidas, invitando con él a la temida población de roedores. Estas pequeñas criaturas llegan a nuestros hogares y lugares de trabajo en busca del delicioso olor a comida, de un ambiente cálido y alejado de la humedad de la calle, en resumen, ¡de un buen lugar para vivir!

Sin embargo, la presencia de los roedores trae consigo numerosas enfermedades y bacterias, así como la contaminación de diversas áreas de nuestro hogar o de nuestro local, poniendo en serio riesgo nuestra salud. Para evitarlo, debemos poner los medios necesarios para su prevención o control adecuado, ya que ¡ni te imaginas los daños que pueden ocasionar! Desde un incendio o problema eléctrico al roer los cables, hasta deterioros en el mobiliario con sus dientes.

Por todo esto, los roedores se han convertido en uno de los invitados más indeseados y que nadie querría tener en su casa. Pero, además de lo que hemos mencionado, ¿cuáles son los seis factores clave que los convierten en tan indeseados inquilinos?

  • Son curiosos

Con curiosos, ya sabéis a lo que me refiero, ¿no? Que son ávidos exploradores, con un amor incondicional por conocer nuevos terrenos, cables, tuberías, falsos suelos… ¡Ni el Doctor Livingston exploraba tanto en sus tiempos! Todos estos “nuevos” descubrimientos de los que hablamos constituyen una línea directa hacia la red eléctrica de tu casa, los ordenadores y otros lugares cálidos y secos en los que “poner” sus niditos.

  • Son rastreadores

Las ratas y los ratones corren rápidamente si de lo que se trata es de buscar comida. En tan sólo 24 horas, pueden encontrar ¡hasta 40 lugares distintos donde hay alimentos!

  • Su objetivo: la reproducción

Los roedores tienen claro cuál es su misión: reproducirse. Una hembra puede tener hasta ¡una camada de 16 ratoncitos al mes! Eso significa que si tienes a una familia de ratones viviendo entre tus cuatro paredes, seguramente estén o tengan previsión de aumentar el número de miembros de su nido.

  • Son flexibles

Poseen una estructura ósea muy flexible que les permite entrar casi por cualquier hueco, incluso si es del tamaño de un dedo meñique. Además, son muy ágiles y pueden alcanzar los 24 cm de altura en un salto.

  • Son incansables

¡Y vaya si lo son! Un ratón puede “viajar” un kilómetro al día en busca de comida y una zona adecuada para establecer su nido. Teniendo en cuenta sus diminutas patitas, esto es una gran distancia. Durante el “viaje” van dejando rastros en forma de excrementos con un promedio de 80 “regalitos” al día. Esta es una de las claves para saber que tenemos una infestación de roedores.

  • Se adaptan con facilidad

Estos animales se adaptan a la perfección a la mayoría de entornos y pueden moverse a las mil maravillas en la oscuridad. Y, por si fuera poco, únicamente necesitan ingerir 3 gramos de comida al día.

Ahora que sabemos cuáles son los seis factores clave que los convierten en tan indeseados inquilinos, tenemos que conocer los signos más comunes para detectarlos. ¡Tan sólo son cinco!

  • Excrementos

¡Un rastro de excremento es una clara señal! Si te encuentras esto, revisa en primer lugar los armarios y la cocina, ya que son una gran fuente de alimento para los roedores.

  • Marcas de suciedad

Las ratas y ratones se frotan contra todas las superficies dejando restos de suciedad.

  • Pistas

Un truco rápido para detectar si tenemos ratones, es colocar un poco de polvo en el suelo de la cocina durante la noche, cerca de los bordes de los armarios, y si a la mañana siguiente encuentras pequeñas huellas, entonces… ¡tienes invitados!

  • Olor

Los roedores dejan un rastro de orina con un fuerte y característico olor.

  • Marcas de dientes

Les encanta roer cosas duras para conseguir su preciado tesoro, ¡la comida!

Si ves alguna de estas señales en tu casa, no lo dudes ni un momento, ponte rápidamente en contacto con profesionales del control de plagas para que te puedan ayudar a acabar con este problema. Y si todavía no has sufrido una infestación de este tipo, debes estar prevenido y vigilante, tomando en cuenta todas las precauciones necesarias para evitar que estas Navidades se cuele alguien más por la chimenea que Papá Noel.