El dengue llega a Europa | Desinfestados

El dengue llega a Europa

    

Imagen de EuropaSe anuncia la expansión del dengue en Europa. Una enfermedad que creíamos propiedad de continentes como el africano o el asiático pero que, según las previsiones,  en breve parece que va a dejar de serlo.

Los Expertos de la Unidad de Epidemiología de la Universidad de Umeå (Suecia), inmersos en el proyecto europeo Dengue Tools, confirman que existe un riesgo inminente de que se produzca un brote epidémico de dengue en Europa.

El dengue es una enfermedad que se transmite por la picadura de un mosquito de la especie Aedes infectado por alguno de los cuatro virus del dengue. Es la hembra de mosquito ¿cómo no? la que pica siempre y como suele ocurrir en casi todas las especies, son ellas las que se alimentan de sangre humana o animal para procrear y que sus huevos maduren para depositarlos en algún criadero.

La picadura de este mosquito infectado puede resultar mortal aunque no en todos los casos es así. Dentro de los síntomas que provoca, y que pueden confundirse con una gripe o con otro de los muchos virus que nos atacan, se encuentran la fiebre, el dolor intenso de cabeza, dolores musculares, etc. Por si fuera poco, entre las posibles complicaciones en que puede derivar están la encefalopatía, daño hepático, daño cerebral residual, convulsiones o crisis epilépticas y quedarse en shock.

Al parecer, la “mosquita” cuando pica no tiene preferencia por nada ni por nadie en especial. De hecho cuando decide que es la hora de salir a por comida, no le importa que sean lactantes, niños pequeños o adultos las víctimas para cumplir su objetivo, que no es otro que dar de comer a los suyos sin pararse a diferenciar edades ni razas animales. Para más inri, no sólo no existen vacunas para evitar sus picaduras sino que además cuando te ha picado, no hay medicinas para curarse o intentar paliar los efectos antes de que todo vaya a peor. Sólo recomendaciones para intentar mantener al paciente hidratado y en caso de mayor gravedad, transfusión de plasma fresco o plaquetas, líquidos y electrolitos intravenosos y oxigenoterapia una vez ingresado en la UCI del hospital más cercano.

Ya que la alarma está activada y que en principio ni vacunas ni tratamientos seguros pueden evitar que nos contagiemos del virus, tendremos que intentar protegernos como podamos. O según explican sobre cómo prevenir el dengue, intentar protegerse deshaciéndose de objetos que estén al aire libre y puedan acumular agua como latas, botellas, cubos… tapar los depósitos de agua y cambiarla diariamente de los bebederos de los animales en las granjas. Poner tierra húmeda en los floreros, cambiar el agua diariamente, llenar de arena los charcos y lugares donde se acumule agua de lluvia, y Protegerse con prendas con pantalones largos y camisetas de manga larga; usar repelente sobre la piel y sobre la ropa y poner mosquiteras en puertas y ventanas.

Según los datos de la OMS, la fiebre del dengue ha aumentado rápidamente en las últimas décadas, su incidencia se ha multiplicado por 30 en los últimos 50 años, causando cerca de 100 millones de infecciones anuales en todo el mundo. Dos quintas partes de la población mundial están actualmente en riesgo, principalmente en las zonas tropicales y subtropicales, pero el cambio climático y la migración junto con los viajes turísticos también han contribuido a la introducción de la fiebre del dengue incluso en Europa.

Por lo visto, las condiciones climáticas en Europa son adecuadas para que prolifere el mosquito Aedes aegypti, principal vector transmisor del dengue y de la fiebre amarilla, por lo que podría ser tan sólo cuestión de tiempo que éste se extienda por todo el continente europeo. De hecho ya hemos oído hablar del Aedes albopictus, más conocido como mosquito tigre, pues ya se ha establecido en gran parte de Europa y, aunque no es un transmisor tan importante como su familiar cercano Aedes aegypti, ya se han observado varios casos en países de Francia, Croacia o el brote ocurrido en 2012 en la isla portuguesa de Madeira donde afectó a miles de personas.

Esperemos que la alarma de epidemia tarde en convertirse en realidad, por lo menos hasta que se pueda encontrar el antídoto con el que prevenirlo o curarlo en caso de que ya estemos infectados.