Los drones como soluciones para controlar la procesionaria

Drones: los robots aliados en la lucha contra la procesionaria

    

Drones para controlar la procesionaria del pinoA pesar de no ser un concepto nuevo, la mayor parte de nosotros desconocemos lo que es un “dron”. También denominados vehículos aéreos no tripulados, los drones son robots voladores que se presentan en una gran variedad de formas, tamaños y características. Más bien parecen juguetes, pero en contra de lo que podamos creer o Imaginar, el uso que se ha hecho de ellos hasta ahora ha sido principalmente en acciones militares. El presidente Obama, es uno de los adeptos más populares a los programas con drones; en EEUU, los utilizan para encontrar a terroristas, vigilar territorios que representen alguna amenaza, e incluso para realizar ataques sin poner en riesgo la vida de los militares estadounidenses.

Ahora resulta que los drones están cruzando el umbral militar y parece que adquiriendo mayor relevancia en otros terrenos como el deporte, el cine, la fotografía e incluso, hasta algunos paparazzi se han servido de ellos para obtener las mejores y más comprometidas imágenes. Lo último para lo que se está empleando, y que en principio parece certero también, es en el control de plagas. Señal de que la alta tecnología sirve en cualquier área si se sabe aprovechar, y así lo han entendido en España, y por eso apoyan la iniciativa.

Tanto es así que recientemente se han puesto las pilas en Vigo y han hecho experimentos para controlar las plagas de procesionaria con estos concienzudos robots.  Puesto que las larvas de procesionarias habitan, se desarrollan y expanden en bosques y parques de árboles altos como los pinos y los cedros, sus nidos no son fáciles de localizar. Con los drones, que llevan cámara incorporada, los técnicos han podido localizar los bolsones escondidos entre las ramas de forma más rápida y eficaz, completando así el trabajo y los tratamientos habituales con resultados de exito.

Las orugas de la procesionaria son muy problemáticas y de ahí, la preocupación de mantener la plaga bajo control. Los pelos de las orugas son urticantes y pueden causar irritaciones en oídos, nariz, garganta y hasta conjuntivitis, además de provocar reacciones alérgicas tanto en personas como en animales. Unas reacciones que suceden de manera inmediata y que ocurren sólo con olerlas o tocarlas.

Los síntomas son reconocibles casi al momento, causan hipersalivación e inflamación en la lengua, pudiendo aparecer ampollas o úlceras. Entre los animales, los que más sufren con esta plaga son los perros, y cuando entran en contacto con ellos, les pueden provocar alergias, urticarias, eritemas, angioedemas (hinchazón de la cara), necrosis en la lengua, etc. Estos bichos son un peligro… y poniéndonos en el peor de los casos, si son ingeridos, pueden provocar hasta la muerte, aunque no hay que ser alarmistas, lo normal en una situación como esta, es terminar vomitándolo.

No hay que preocuparse en exceso porque en general, esta plaga suele estar controlada. Eso sí, cuando estemos en el parque disfrutando de un día soleado, además de ponernos al sol, hay que echar un vistazo a los árboles, no vaya a ser que nos llevemos una desagradable sorpresa.

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