Donde nadie mira

    

Donde nadie mira hay lugares poco conocidos para los foráneos a esta empresa. Lugares donde todo tiene que funcionar a la perfección. Donde los errores no se pasan por alto, ni los propios ni los ajenos. Donde se vive una constante tensión desde las 8:00 AM, sí, esa hora existe… lo digo por si esto lo leyera Paquirrín.

Uno de esos lugares no es otro que la oficina, donde habitan unos seres dignos de toda admiración y es aquí donde debo hacer un inciso. Todo el personal de las oficinas de Rentokil merece una mención especial y paso a relatar el porqué:

  • Porque aguantáis los sinsentidos que os proponen algunos técnicos en su desconocimiento de programas como ICAB´s.
  • Porque aguantáis los despropósitos que os dicen algunos clientes mientras intentáis parecer dulces y amables al teléfono.
  • Porque vais detrás de los comerciales para que contesten ya esa gestión de cancelación, o rellenen bien ese contrato, o llamen a ese cliente, o lo que sea que hayamos hecho mal hoy…
  • Porque nos reís las gracias aunque os den ganas de darnos un caramelo y decirnos, eah, eah, ya pasó…
  • Porque sabéis como funciona todo, desde la grapadora que se atasca hasta esa impresora que parece salida de la NASA.
  • Porque hacéis  treinta cosas al mismo tiempo y si nos veis buscando algo decís: “los bolígrafos azules están en la caja encima del archivador gris”.

Pero sobre todo la mención especial es porque sois el motor que mueve a esta empresa, hacéis el trabajo que pasa desapercibido para los demás y muchas veces nadie mira allí. Pero sé que ese trabajo es admirado por muchos otros trabajadores a los cuales les parecería imposible muchas de las tareas rutinarias que hacéis cada día.

También hay lugares que dan envidia, como los aseos de mis compañeras de oficina. Si por lo que sea pasas cerca y se abre esa puerta un aroma a hierbas frescas recién cortadas con un toque de cítricos mezclado con el perfume de una mujer te eleva; notas como puedes flotar, recuerdas tu niñez cuando corrías por la pradera, ah no… creo que eso es de un anuncio. Bueno que te dan ganas de comer allí, y eso es gracias a la gama completa de servicios higiénicos que mis compañeros de Initial han colocado. Los bacteriostáticos, el ambientador, el dispensador de jabón, la unidad higiénica, el biozono, la columna eliminadora de olores, el portarrollos Twin, el higienizador de superficies, el higienizador de manos…  todo está perfectamente colocado, tanto que para ponerlo todo en un aseo tan pequeño el técnico estuvo tres meses jugando al tetris y cuando llego a nivel 99 se decidió a ponerlo.

El contraste con el aseo de caballeros, cuando abres la puerta y pillas a un compañero soltando lastre es abismal… ¡pero hombre cierra el pestillo!

La sala de comerciales es un mundo a parte, tan pronto puedes sentir una tristeza tal por la pérdida de un contrato como pasas a los vítores por la firma de uno nuevo. Todo se mueve en lo que transcurre una llamada, o en el tiempo que tardas en leer un mail. Puedes ver a un compañero al borde del llanto por esa reducción que le han solicitado del 50% del importe de un contrato, como de repente lo ves saltar y bailar mientras canta una ranchera. Una vez entré a la oficina y había un grupo de mariachis (y esto no es broma, otro día puedo desvelar las identidades reales de los cantantes, así que el lunes quiero un café cuando llegue a la oficina…)

Sea como sea el lugar en el que te fijes todo en esta empresa tiene su encanto si te paras a apreciarlo, bueno menos cuando te fijas en el trasero de un técnico pensando si lleva algo debajo de ese mono…

Comentarios
  1. ROSA
  2. Mamen
  3. Anthrenus verbasci
  4. jacinto
  5. Pablo Jaén

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