“Cuqui” | Desinfestados

“Cuqui”

    

¡Que no, que no, que mi “cuqui” es muy limpia! …. Aunque en principio pueda parecerlo, no me he vuelto loco (al menos no del todo). “Cuqui” es un término coloquial, que se utiliza para referirse a alguien con cariño (normalmente en el ámbito de la pareja), de hecho se ha vuelto a poner de moda a consecuencia de una serie televisiva de éxito, pero “cuqui”, en nuestro ámbito, es también una forma habitual de referirnos a una de nuestras plagas más habituales, nuestras queridas/odiadas cucarachas. No, no, no temáis … no tengo intención de disertar acerca de su biología, etología, pautas de control, etc   pretendo solamente dar una visión algo  más lúdica de nuestras pequeñas vecinas, aportar algunos datos curiosos que nos permitan observarlas con unos ojos ligeramente distintos.

Para empezar os diré que se trata de animales muy tozudos, al menos en lo referente a subsistir y mantenerse casi inmutables a lo largo de los siglos y milenios.  El paso de unos cientos de millones de años no parece haber afectado a su aspecto externo, tanto es así que científicos americanos han caracterizado hace unos años el fósil completo más grande de una cucaracha registrado hasta la fecha, una cucaracha que vivió hace unos 300 millones de años, es decir, unos 55 millones de años antes de los primeros dinosaurios, en una zona entonces pantanosa de Ohio. Pues bien, la cucaracha fósil es totalmente parecida, aunque mayor, que las modernas que viven en los trópicos. No contenta con adaptarse a cuantos cambios ha sufrido nuestro planeta en los últimos 400 millones de años, la cucaracha es una de las escasísimas especies a las que no parece afectar la guerra sin cuartel que el hombre ha declarado a la naturaleza. Es más, la cucaracha se aprovecha de nuestra especie y nos parasita. Hasta tal punto que fue el primer animal localizado, sin ningún daño aparente, tras la explosión nuclear de Mururoa.

Se han censado casi 5.000 especies diferentes de cucarachas en todo el mundo y deben existir otras tantas aún sin clasificar, abarcando desde las minúsculas Attaphila fungicola ,de unos 4 milímetros (vive en los nidos de las hormigas cortadoras de hojas), hasta la gigantesca Macropanesthia rhinocens australiana, cercana a los 20 centímetros (al parecer, la cucaracha más grande que jamás ha existido es Apthoroblattina, un monstruo del Pérmico, hace 290-245 millones de años, que medía 50 centímetros de largo).

Con respecto a sus orígenes, se trata de especies tropicales que se han adaptado a vivir en otras latitudes debido a los microclimas que genera la actividad humana (calefacción, …). En relación a sus nombres comunes, estos no responden al origen de los insectos si no que están a veces vinculados a “rencillas” o “pequeñas venganzas entre vecinos”, por ejemplo,  la cucaracha alemana no procede de Alemania sino, quizás, del sudeste asiático. De hecho, en Alemania la llaman cucaracha rusa y en Rusia la llaman cucaracha polaca. Por otro lado,  la cucaracha americana es originaria de África tropical y fue introducida en el continente americano a principios del siglo XVII, probablemente por el tráfico de esclavos. Su nombre genérico, Periplaneta, significa que vaga por todo el mundo.

Datos curiosos

Las cucarachas son extraordinariamente longevas para los parámetros a los que nos tienen acostumbrados los insectos. La cucaracha americana puede vivir hasta cuatro años en condiciones de laboratorio y la cucaracha rinoceronte puede llegar hasta los diez.

La cucaracha americana es uno de los insectos más rápidos del mundo, con una velocidad punta de 1,5 metros por segundo (5,4 kilómetros por hora). Es decir, que en un segundo recorre 50 veces la longitud de su cuerpo. Trasladado a la escala humana, sería el equivalente a desplazarse a unos 320 kilómetros por hora

En condiciones controladas, una cucaracha puede llegar a sobrevivir varias semanas sin cabeza. Y la cabeza también puede sobrevivir sin el cuerpo hasta que se queda sin energía. El cuerpo puede seguir funcionando, reaccionando a estímulos, pero sin la acción inhibidora coordinada del cerebro, tratará de hacer todos los movimientos al mismo tiempo

Cuestión de sexo

El apareamiento de las cucarachas varía desde el sencillo contacto hasta complejas danzas y la secreción de feromonas. Normalmente, el cortejo precede al apareamiento, que puede prolongarse durante más de una hora. En algunas especies el macho extiende las alas y produce una sustancia que atrae a la hembra y cuando la hembra se sube a la espalda del macho para apoderarse de esa secreción, aquél aprovecha para copular con ella. (personalmente no me parece  un comportamiento tan raro, yo he visto a amigos míos emplear estrategias más raras todavía). En otras especies, el macho transfiere a la hembra un espermatóforo que le servirá para fecundar los huevos de por vida. En contraposición,  La cucaracha de Surinam, Pycnoscelus surinamensis, es capaz de reproducirse por partenogénesis, es decir, sin aparearse con el macho (ni que decir tiene que esta opción debería estar claramente prohibida en el reino animal por su insultante falta de solidaridad con el género masculino).

Varias especies de cucarachas han desarrollado el uso del sonido. La cucaracha silbadora de Madagascar, Gromphadorhina portentosa, utiliza estos silbidos para contactar con la hembra y también como estímulo sexual, de forma que los machos que no silban no copulan (¡Y yo que aprendí a silbar a los 28 … ahora lo entiendo todo!).

Aplicaciones medicinales

Las cucarachas como medicina… Las cucarachas han sido y siguen siendo utilizadas como remedio por muchas culturas. Se creía que ayudaban a calmar el dolor cuando se machacaban con azúcar. Una mezcla que incluía cenizas de cucarachas se administraba como bebida para matar gusanos parásitos. Hoy en día, se sigue vendiendo polvo de cucaracha comercialmente con el nombre de Pulvis Tarakanae como remedio para hematomas e hinchazones. En China, se recetaban cucarachas secas para tratar los problemas abdominales y digestivos.