Cotorras argentinas: un problema creciente en la Comunidad de Madrid | Desinfestados

Cotorras argentinas: un problema creciente en la Comunidad de Madrid

    

Queremos hacernos eco en este nuevo artículo del blog de una información recientemente aparecida en el periódico EL MUNDO en su sección de Medio Ambiente.

El artículo, firmado por Roberto Bécares, está muy bien documentado y hace referencia a lo que ya hemos tratado aquí en alguna otra ocasión, y es que estas aves, hace un par de décadas casi desconocidas por estos lares, empiezan a ser un auténtico problema en algunas zonas tanto de Madrid capital como de otras áreas de la Comunidad Autónoma. Naturalmente, esta problemática también existe en otras zonas de nuestro país.

La cotorra argentina (Myiopsitta monachus), causa problemas graves a la agricultura y está desplazando a la fauna autóctona (mirlos y urracas), provocando desequilibrios medioambientales graves en zonas muy concretas. Hemos de recordar que se trata de un ave psitácida, similar a los loros y de un color verde brillante muy llamativo. Su origen está en las selvas de Sudamérica, pero debido a su uso descontrolado como mascota, ha ido colonizando otros nichos ecológicos a los que se ha adaptado tan perfectamente que ya se las considera una especie exótica invasora (compartiendo esta categoría con otras especies como el mejillón cebra, el picudo rojo, el mosquito tigre, etc). Unas veces por que escapan de sus jaulas y otras por que los dueños las liberan hartos del ruido que generan, han ido estableciéndose en nuestras ciudades y creado esta problemática que ha llegado hasta las más altas instancias de carácter medioambiental.

Como ya sabemos, forman colonias compuestas por gran número de individuos, lo que además de generar los mencionados desagradables ruidos, también dan lugar a malos olores, suciedad y daños en la vegetación, ya que para formar sus nidos usan restos vegetales de las zonas circundantes. Naturalmente son aves granívoras, pero también pueden alimentarse  a base de frutas, de flores, insectos e incluso de animales muertos.

Como hemos comentado, quizá su característica más evidente es el ruido que generan, ya que sus chillidos y graznidos provocan numerosas quejas entre los vecinos que tienen la “suerte” de vivir en las cercanías de una de las colonias. Pero no sólo el ruido altera la convivencia con las personas, ya que sus nidos, de gran tamaño y peso, pueden llegar a ser peligrosos si se llegan a caer de los árboles (como muy bien indica el autor en su artículo), por lo que son periódicamente retirados en zonas de riesgo.

La Consejería de Medio Ambiente, en colaboración con otras organizaciones y entidades como Ayuntamiento de Madrid, Patrimonio Nacional y la Sociedad Española de Ornitología, está poniendo en marcha programas para censar la población de esta ave invasora, así como para determinar los puntos de concentración de las colonias.

La situación está llegando a un punto en la que se están planteando medidas o soluciones extraordinarias acordes a lo extraordinario de la situación. De hecho, en el artículo comentado, se habla de la posibilidad del uso de armas de fuego y capturas masivas para evitar su multiplicación. Eso si, estas medidas sólo podrán realizarse en casos puntuales, en zonas rurales y en recintos privados cerrados donde no exista ningún tipo de riesgo o peligro. Además, esas actuaciones precisan autorización de la CAM, por lo que habrán de comunicarse previamente.

Comentarios
  1. luna

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *