La cetrería como sistema de control de aves

Control de aves mediante cetrería

    

Águila americanaSon muchas las ocasiones en las que nos encontramos con la presencia de distintas especies  de aves en zonas en las que constituyen un problema o al menos un riesgo para la salud, la salubridad de los alimentos o  para la conservación del patrimonio.

La utilización de métodos físicos (redes, pinchos, descargas eléctricas, sistemas de ahuyentación acústica o visual) que eviten la entrada a ciertas zonas o el posamiento de las aves en las estructuras no es siempre un método lo suficientemente eficaz .

Cuando las aves se encuentran en el interior de edificaciones, especialmente cuando estas se dedican a la producción o almacenamiento de alimentos, y existe una fuerte querencia de las mismas a permanecer en esas zonas, es muy difícil  su expulsión de las mismas. En estos casos no procede el empleo de sistemas antiposamiento ya que se ubican en multitud de ubicaciones (estructuras existentes en la cara interna de la cubierta, paredes, estanterías, etc), los sistemas de ahuyentamiento son ineficaces ya que son enmascarados por el ruido o resto de elementos visuales existentes en las instalaciones y la captura  a través de jaulas o sistemas de trampeo es sumamente complicada debido a la dinámica diaria de las actividades de producción que se llevan a cabo en las mismas. Es en estas situaciones  (amén de otras vinculadas fundamentalmente a tratamientos globales en el ámbito municipal o de grandes superficies caso de vertederos, etc) donde la cetrería juega un papel relevante.

La cetrería consiste en el arte de utilizar aves rapaces para la captura de otras especies aladas, este actividad original se esta readaptando para una actuación secundaria que es el uso de estas aves, como enemigos naturales de las otras especies que suelen invadir las áreas urbanas /factorías (gorriones, palomas, estorninos y gaviotas fundamentalmente), provocando la expulsión de las mismas de estas zonas y evitando su reentrada al vincular las mismas a la presencia de estos depredadores. Sin embargo, no se trata ni mucho menos de actuaciones sencillas, para la obtención de resultados es necesario contar con equipos expertos de cetreros, que dispongan de una variabilidad de aves suficiente como para poder actuar en todas las situaciones (halcones, cernícalos, Harriers, aguiluchos/águilas,…), conocedores del comportamiento de cada una de las especies de aves empleadas para este fin, de sus capacidades de vuelo, su nivel de actividad, su capacidad de generar pánico en la especie concreta sobre la que queremos actuar (a nadie se le escapa que no es lo mismo una paloma que un gorrión). Sin embargo, probablemente el factor más determinante es llevar a cabo una adecuada planificación y cumplir con la misma de forma sistemática, modulándola, en caso necesario, a las adaptaciones que las aves objetos de control llevan a cabo para evitar la presencia de su depredador (cambios en los comportamientos alterando las horas de actividad, modificación de las zonas de posamiento o anidamiento, etc). Este factor es crítico, nadie puede esperar resultados efectivos con actuaciones aisladas o no lo suficientemente prolongadas en el tiempo. El éxito en este tipo de actuaciones, existe, pero va siempre de la mano de la perseverancia y la reiteración en el vuelo de las aves a fin de primero generar el pánico y su expulsión y posteriormente de mantener un recuerdo del mismo y evitar así la reentrada de las mismas. La primera fase tiene una duración variable pudiéndose alargar hasta un mes de visitas cada 2-3 días o incluso más y la segunda ha de considerarse un tratamiento preventivo que debe mantenerse en el tiempo de forma semejante a como se llevan a cabo los tratamientos/inspecciones para el control de roedores o insectos.

Como dice el refrán el problema de las cosas imposibles es que además de imposibles son altamente improbables… pues eso es lo que pasa con querer solventar este tipo de problemáticas con actuaciones breves pero con efecto duradero,  … imposible, o mejor dicho muy, muy altamente improbable.

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