¿Comer insectos contribuyó al desarrollo del cerebro?

¿Comer insectos contribuyó al desarrollo del cerebro de nuestros ancestros?

    

Comer insectos pudo ayudar a desarrollar el cerebro de nuestros ancestros | DesinfestadosComer insectos es algo que a la mayoría de los españoles les puede parecer desagradable, otros lo ven como algo exótico que despierta su curiosidad gastronómica y culinaria. La situación es distinta, como ya se sabe, en muchos países asiáticos donde los insectos forman parte de la dieta habitual. Los datos pueden ser sorprendentes, según la ONU cerca de 2.000 millones de personas, un tercio de la población mundial, consumen insectos comestibles. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el año pasado divulgó un informe con recomendaciones con relación a su consumo, entre otras razones destacaba los beneficios ambientales y económicos. Un tema que ya hemos tratado aquí y puesto en valor, cómo no, con el particular #Pestaurant que celebramos en nuestra oficina no hace mucho.

Los insectos son utilizados como ingredientes principales en sofisticados restaurantes. También en nuestros Global Pestaurants se pudo degustar de un menú variado a base de insectos. Incluirlos en los restaurantes puede ser una manera de ahorrar costes porque es más barato que carnes, pollos, pescados, mariscos, etc.; aun así los insectos pueden calificarse como categoría de lujo o gourmet. Además, los insectos poseen propiedades nutritivas, son una importante fuente de proteínas.  Otros de sus interesantes beneficios es que son especialmente digestivos y, aun mejor, son bajos en calorías. Bueno, bonito y barato. Nosotros no sabemos aún por qué los domingos alternando con paella, cocido y barbacoa, no se cuela en las mesas de España algún postre relleno de hormigas o canapés de grillos.

Pero los beneficios de los insectos como alimento no se quedan aquí: al parecer, la alimentación de nuestros ancestros a base de insectos pudo cumplir un papel importante para el desarrollo de su cerebro, según la información revelada en un reciente estudio realizado por la Universidad de Washington en St. Louis en los Estados Unidos y publicada por Journal of Human Evolution. Los investigadores creen que la escasez de comida llevó a los monos capuchinos, objeto del experimento, a buscar otras alternativas a las frutas. Durante las estaciones donde las frutas eran menos abundantes los monos podrían alimentarse de insectos lo que sería un aporte importante para el progreso intelectual gracias a la grasa y la proteína que contienen.

A pesar de los conocidos y divulgados beneficios de la ingesta de insectos en nuestros menús diarios, todavía hay mucha resistencia a integrarlos en la cesta de la compra; todo esto resulta un poco raro para muchas personas. Sin embargo, no sería nada sorprendente si empezáramos a observar los insectos en los supermercados, restaurantes, bares, etc.  Hace poco tiempo muchos pensaban lo mismo con relación al sushi y ahora está completamente integrado en los hábitos de los españoles, conquistando cada vez más fans. También podríamos pensar en los caracoles que en España vemos como algo normal mientras en otros países puede parecer igualmente repugnante.

Aunque lo realmente repugnante es tener que convivir con una plaga de roedores o cucarachas; en cuyo caso, antes que tenerlos hasta en la sopa, mejor poner remedio y controlarlos con nuestros particulares chefs en Rentokil. Éstos no los echarán en la cazuela, pero seguro que los desplazan de los lugares reservados para nosotros, las personas.